lunes, 16 de abril de 2012

El último ser humano sobre la tierra- Miguel Dorelo



El último ser humano sobre la tierra- Miguel Dorelo

Alguien alguna vez dijo aquello de que las ideas no matan. Pues, soy la prueba viviente de la falsedad de semejante enunciado; lamentablemente,  el último  humano vivo sobre el planeta, un patético ser contando sus últimas horas en una Tierra desolada. O quizá el término “desolado” no sea precisamente el adecuado para este instante final en el que, en poco tiempo más, ya no quedará ningún representante de la raza sobre su superficie.
Al principio nadie pudo (o quiso) hacerse cargo de lo que unos pocos habíamos querido advertirle al resto. Como todo proceso, los primeros impactos colectivos tardaron en manifestarse de forma clara, inclusive a la mayoría, una vez aceptado  voluntariamente el nuevo orden establecido mediante sutiles bombardeos de falsas informaciones e imágenes tendenciosas, creyeron seriamente en que el hombre como conjunto se encaminaba a ser un ser superior, más sano tanto física como espiritualmente. Algunas voces, rápidamente tildadas de paranoicas por los gobiernos de todo el mundo, insinuaron complots, hablaron de drogas en los alimentos, de una enzima manipulada en laboratorios cercanos al poder que actuaban en puntos clave del cerebro de la población, convenciendo definitivamente sobre las bondades del nuevo modo de vida a los más reacios.
 Súper población; la palabra clave. El planeta, simplemente, no pudo soportarlo. Millones, miles de millones, miles de miles de millones; más, más, más, el número de individuos creciendo día a día, hora a hora, segundo a segundo. Y polución, contaminación, destrucción; escasez de agua y oxígeno, destrucción de la capa de ozono, bombardeo de rayos ultravioleta. Nacimientos tras nacimientos tras nacimiento en una constante e infinita cadena. Parto: la nueva palabra maldita. Partos únicos, partos múltiples. Ya no queda lugar donde vivir, solo unos pocos metros cuadrados para cada uno, los olores se vuelven insoportables, el hacinamiento provoca violencia, el principio del fin se vislumbra. Y finalmente, inexorablemente, la muerte comienza su cosecha. Los agoreros de siempre deben haber exhalado sus últimos suspiros con una sonrisa en los labios: la tantas veces anunciada autodestrucción se estaba  cumpliendo.
Y  Yo. Solo Yo. O mejor dicho, Yo entre vacas, cerdos, conejos, ciervos, pollos y gallinas, corderos, peces, chivitos, caracoles, insectos, crustáceos de todo tipo,  perros y gatos, sumados a una infinidad más de animales que alguna vez  y por designio del Señor habían sido creados con el loable fin de alimentar a la raza humana y que un grupo de iluminados autodenominados  “vegetarianos” y luego en un arranque de mesianismo híper fanático “veganos” ,decidieron “salvarlos” amparados en pacatas excusas; miles de millones de ellos reproduciéndose sin solución de continuidad, desenfrenadamente, ocupando todos los espacios disponibles, ahogando finalmente a la raza humana, incapaz de resistir en un ambiente anti natural por completo.

Ya no queda tiempo, solo unos minutos para tipear estás últimas palabras en la ilusa esperanza de que algún día el hombre resurja de sus cenizas, alguno de sus miembros  pueda leer esto y así  no volver a repetir errores y recuerde siempre que no solo es mucho más placentero  un chivito a las brasas, un buen bife de chorizo o una vulgar milanesa a la napolitana, sino que además, los vegetales son solo guarniciones que acompañan.

sábado, 7 de abril de 2012

Tiempos femeninos- Miguel Dorelo



Tiempos femeninos- Miguel Dorelo

 ¡Último momento! Científicos de diverso países y especialidades reunidos durante dos semanas en Filadelfia no han podido llegar a conclusión alguna con respecto al extraño fenómeno en que hermanos mellizos de distintos sexo han llegado a la madurez contando él con 47 años y ella con 38. Ampliaremos.

viernes, 30 de marzo de 2012

Reivindicación femenina- Miguel Dorelo


Reivindicación femenina- Miguel Dorelo

Al final en cierta forma  me convenció. Seré un poco troglodita pero también tengo mi lado tierno y tan duro para entender no soy, solo hace falta que me expliquen las cosas despacio y bien claro.
Ella me habló de que siempre fueron menospreciadas desde el comienzo mismo de la historia de la humanidad, algo del yugo me dijo, esta parte no la entendí muy bien. No quise preguntarle qué carajo era eso para no quedar como un ignorante, pero se ve que estaba convencida de lo que decía. Me nombró a unas cuantas minas que ahora no me acuerdo los nombres que según ella  habían luchado por la reivindicación y la igualdad y que la habían pasado bastante mal por eso, pero que gracias a ellas algo se había avanzado. Yo la escuchaba atento y comprendía casi todo lo que me decía, pero no podía darme cuenta adonde quería llegar.” Por suerte ahora contamos con más armas para defendernos”, me dijo y confieso que ahí me asusté un poco. Al ver mi cara se ve que se avivó y me aseguró que era una manera de decir. Me quedé más tranquilo, pero no del todo. Lo que me sacó un poco y tuve que morderme para no andar discutiendo fue cuando largó eso de que “todos somos iguales y tenemos los mismos derechos”. Siguió con que a igualdad de responsabilidades debían cobrar igual, que sobre sus cuerpos mandaban ellas y podían hacer lo que se les cantara y después se mandó con cosas que dijo que eran consignas: “nunca me convencerán de no usar forro”, “Si me acuesto con muchos tipos no tienen por qué llamarme puta” “si me gustan las mujeres no tiene que darme vergüenza” y otras más. Ahí la enganché, pero no le dije nada, a veces soy todo un caballero: esas fracesitas yo las había leído en el Facebook y ella las repetía como un loro.
Después se puso un poco triste y ahí me pudo, sé que es una buena mina a pesar de todas esas cosas que se le meten en esa cabecita loca; terminó diciendo que a veces estaba tan cansada de pelearla en forma despareja con esta sociedad que sería mejor si no pensara tanto.
Yo le dije que siempre se lo decía eso, pero que tampoco es que estuviese tan mal, que si ella creía en esas cosas debía hacer lo que mejor le parecía y no entregarse. Ahí me sonrió y se le pusieron los ojitos brillantes y me mató del todo.
— ¿Entonces es si? —se aprovechó la desgraciada.
—Está bien —le dije —Hoy te pongo de tres, pero mirá que es la semi-final y a la primer cagada que te mandes te saco.
 A pesar de que la amo con toda mi alma sigo pensando que las mujeres no sirven para el futbol.

martes, 20 de marzo de 2012

Un hombre debe hacer lo que debe- Miguel Dorelo



Un hombre debe hacer lo que debe- Miguel Dorelo

¡Estaba seguro! ¡Reverenda hija de puta! Hice bien en seguirte.
—Vuelvo tarde, me voy a casa de mi tía en Florencio Varela que hace mucho que no la veo, no me esperes levantado—dijiste.
Mirá vos a tu tía Marta, parece un chongo de esos que andan por ahí cagándole la vida a la gente con sus lindos ojos claros, su ropita de marca, su cuerpo trabajado en gimnasio de barrio norte y su pelito al ras como si hubiese vuelto la colimba. Puta de mierda, hacerme esto a mí, que te di todo, que me rompo el culo trabajando para que no te falte nada. Mi vieja me lo había advertido: nene, esa chica no te conviene, me dijo cuando las presenté. Y yo, como un boludo, te defendí. Y es que te amaba, basura. Aún te amo. Te amo, pero no como vidrio, nena; demasiadas salidas sola, demasiados afeites cada vez que lo hacías, demasiada ropita interior sexi que comprabas con mi guita, la concha de tu madre. Pero, cometiste un gran error, te olvidaste que soy un hombre.
Y acá estamos, los dos. O mejor dicho, los tres. — Andá, andá tranquila, yo me preparo cualquier cosa para morfar y me acuesto temprano, hoy tengo un día de mucho laburo y voy a llegar muerto. Saludos a tu tía —te dije. —Te dejo algo preparado —contestaste. Se ve que te remordió un poco la conciencia. Pero tu calentura pudo más, claro; y allá fuiste, a coger a pata revoleada. Pero las vas a pagar bien pagada, me vas a conocer, mal parida.

Me la aguanté, sabés que soy un tipo con paciencia. Planeé todo hasta el más mínimo detalle, te dejé que te confiaras, en el fondo sos bastante tonta, no podía equivocarme en mis sospechas: era muy evidente que tenías un macho. Me asesoré, no soy un improvisado, un amigo que sabe de estas cosas me dijo que lo puedo hacer tranquilamente, que zafo sin grandes consecuencias, que los agujeros legales para estos casos son lo suficientemente amplios para garantizarme impunidad. En cambio vos… De esta no volvés.

¡Reventada! ¡A ese telo íbamos de novios! ¡No podés ser tan guacha! Y no perdés la costumbre, estaba seguro de que sería así, sos tan obvia. Desde pendeja fuiste exhibicionista, te gusta dejar la ventana abierta cuando estás cogiendo, contaba con ese detalle, pelotuda. Y ahora te tengo en la mira, los tengo en la mira, al tarado ese que se debe creer la reencarnación del marqués de Sade también. Una pequeña presión con mi dedo índice y chau.

Está hecho. Un gran alivio, eso es lo que siento en este momento, nada de remordimientos, vos te lo buscaste, está bien claro que la víctima real soy yo. Lo hubieses pensado antes de hacerlo.

Prendo la PC, entro en tu Facebook, nunca sospechaste que conocía tu contraseña, cargo las fotos que les acabo de sacar en tu muro. Tres mil trescientos amigos, muchos más que vos, te gustaba decirme. Vamos a ver qué tipo de comentarios te dejan, estúpida. Tres mil trescientos tipos y tipas, todos tus parientes, incluidos tus hermanos , tu padre y tu madre viendo cómo te la ponen por atrás. Te vas a tener que abrir otra cuenta con seudónimo. ¡Qué sabrás vos lo que es un verdadero hombre como yo, con las bolas bien puestas!

sábado, 17 de marzo de 2012

Unidos o dominados- Miguel Dorelo


Unidos o dominados- Miguel Dorelo

— ¡Gracias, compañeros! ¡Hasta la victoria siempre! —concluye Juan.
—Estuvo buenísimo, te felicito —le comenta Pedro saliendo del local del partido.
—Gracias, loco. Tenemos que unirnos en la coherencia, si no nos comen estos yanquis desgraciados.
— ¡Eso! —Apoya Miguel—. ¡El pueblo, unido, jamás será vencido!
— ¿Nos encontramos más tarde y la seguimos? —propone Pedro.
—Dale, ¿dónde?
—En el Burger de Corrientes y Esmeralda. ¿Les parece?
—No, mejor en McDonalds. El Big-Mac viene en combo con una Coca, Frenys y después un Sundae; quedo pipón.
—Okey, nos vemos allá.
—No money —dice Miguel.
—Yo te banco, ayer vino my sister de Miami y trajo dólares a montones.
—Conmigo no cuenten —acota Juan—: esta noche por ESPN pasan la final del Super Bowl entre los Colts de Indianápolis y los Bears de Chicago. No me lo pierdo ni en pedo. ¡Go, go, go!

Moraleja: jóvenes revolucionarios argentinos eran los de antes.

jueves, 8 de marzo de 2012

Exactamente como me enseñaron- Miguel Dorelo


Exactamente como me enseñaron- Miguel Dorelo

En algún momento uno debe decir basta, hasta aquí llegué.
El hastío llega sin avisar, a veces antes, a veces después, pero cuando al fin lo alcanza a uno lo único que queda por hacer es decidir que hacer con él.
¿Por qué hacerse cargo de los errores ajenos?
Los finales suelen sor tristes, dejan interrogantes que solo podrían haber sido dilucidados cambiando la condición de serlo: yo no pedí que me mandaran ahí. Ellos son los responsables principales de todo este presente angustiante que me está tocando vivir. Y cuando digo “ellos” me refiero a todos y cada uno, desde mi superior directo, ese que por lo menos estuvo en el frente conmigo, hasta todos esos cerdos que decidieron cómodamente sentados en sus sillones ergonómicos, apoltronados en sus amplios despachos con aire acondicionado y secretarias top dispuestas a satisfacer todas sus exigencias, manipulando impunemente vidas ajenas, jugando con fragilidades cual crueles niños traviesos. Y los que fueron a festejar a la plaza, con sus hijos en los hombros y sus emocionadas voces entonando el himno.
Frío, calor, podredumbre, hambre, impudicia, pérdidas  irreparables, odio, mucho odio; casi tanto como miedo. Nada de gloria, valor, amor a la patria o todo ese palabrerío que usan los que no les toca estar allí; una auténtica y contundente, grande, enorme mierda. Ya surgirá algún trasnochado cineasta que conforme al público con una gran película que ganará muchos premios y hará llorar ante la pantalla a espíritus sensibles, con una buena y adecuada banda de sonido, con primeros planos de rostros compungidos excelentemente actuados, banderas flameando, medallas póstumas en actos rimbombantes y reencuentros familiares con llantos y sonrisas dosificados en su punto justo.
Pero, mientras tanto algo se fue de madre, no salió como fue planificado, el sistema no lo contempló. Y acá estoy, porque quiero y a mi pesar, porque no hay forma de que no esté. Desde esta altura, la plaza luce casi hermosa, el sonido de los autos no deja escuchar los pasos de los cientos de personas que la cruzan, aún menos los susurros entre besos de una parejita que sentados en aquél banco de madera seguramente planifican un futuro juntos o los gritos de aquel  hombre que en rincón y ante el desinterés de los transeúntes mencionará una y otra vez las palabras dios y salvación. Todos ellos ya fueron juzgados y condenados, sin derecho a apelación, con el contundente antecedente de simplemente ser parte de ese monstruo llamado humanidad; soy el abogado defensor, el fiscal, los testigos; los peritos de parte, el jurado, el señor juez, los televidentes que siguen atentamente el caso tomando mate en sus cocinas. La sentencia debe cumplirse.
 Ajusto la mira, apunto a uno de los puntos más vulnerables, exactamente entre los ojos, exactamente como me enseñaron.

Imagen: La guerra- "La cabalgata de la Discordia"- Henri Rousseau

jueves, 1 de marzo de 2012

Una mujer debe servirse en su punto justo- Miguel Dorelo


Una mujer debe servirse en su punto justo - Miguel Dorelo

Unos consejos para una de esas noches en que ser un buen anfitrión es indispensable si queremos tener una excelente cena con la mujer de nuestros sueños.
Lo esencial, por lo menos en estos casos, no debe ser invisible a los ojos: ella debe verse lo más apetitosa posible y estar convenientemente fresca; en lo posible deberá ser sacrificada como máximo un par de horas antes de servirla.
Su aroma también es muy importante, una hermosa mujer oliendo mal echa por tierra toda pretensión de pasar una velada agradable. Sus efluvios naturales no deben exceder en demasía los límites sabiamente aconsejados en el “Manual de olores y sabores de una mujer promedio”. Un buen consejo: sumergirla durante treinta minutos en agua bien fría y otros quince en agua lo más caliente posible sin que llegue a sancocharze, ella no se quejará, para eliminar todo vestigio de perfumes y desodorantes que haya utilizado para impresionarnos.
Presentación del plato y con que acompañarla:
De estar ella tuneada de colegiala a pesar de una edad un tanto avanzada, una buena gaseosa cola, Coca o Pepsi, usted decide, sería a luces vista una excelente idea. Una guarnición de papas fritas, algo de mostaza o ketchup y unos pancitos saborizados otorgan el complemento ideal para un mayor disfrute.
En caso de inclinarse por algo más tradicional, bien podría ella estar envuelta en una fina capa de seda color negro, tanto sea en forma de vestido largo o en su defecto minúscula lencería de color blanco o beige. De todas maneras, resulta conveniente despojarla de sus prendas antes de someterla a la cocción necesaria, luego y con el debido cuidado para evitar que se deshaga antes de servirla podremos volver a vestirla para una mejor presentación del plato. Es imprescindible en este caso un buen vino.
 A pesar de que una buena mujer debería ser suficiente para darnos por satisfechos (debería sobrar), podemos acompañarla con unas zanahorias al queso parmesano  o una guarnición  de bolas de calabacín, lo que añadiría al plato el toque erótico y/o afrodisíaco.
Por último recuerden no servir jamás una mujer acompañada con pescados, sean estos de mar o río y mucho menos con cualquier tipo de crustáceos. Evitar sobre todo el bacalao; jamás se deben superponer gustos y olores semejantes.
Eso es todo: reserven a su compañera de esa noche con anticipación y traten de que no haya estado contaminada con algunos de esos químicos que suelen utilizar para adelgazar  o dormir. Y recuerden que si les sobra, una dama que haya gozada de buena salud se puede conservar debidamente trozada hasta seis meses en el freezer.

sábado, 18 de febrero de 2012

Terapia- Miguel Dorelo


Terapia- Miguel Dorelo

—Lo suyo, Gregorio, es un típico caso de trastorno esquizoide.
Cree ser un insecto pero no lo es.
— ¿Está seguro, doctor?
—Por supuesto, está usted curado. Vaya.
–Gracias, doc…
— ¡Qué asco! —El pisotón terminó con la vida de Samsa.
 Las secretarias no entienden de técnicas Lacanianas.

lunes, 13 de febrero de 2012

Reinsertarse- Miguel Dorelo


Reinsertarse- Miguel Dorelo

Olisqueó el aire en busca de alguna pista. Nada. Estaba cansado y el hambre empezaba a acosarlo aunque aún era algo temprano en la mañana. Desde hacía un tiempo su cuerpo había empezado a darle señales inequívocas del paso del tiempo; hasta hace tan solo unos pocos años con solo sentir el viento para orientarse el dulce olor de las hembras lo hubiesen llevado directamente hasta donde se encontraban. Esto había quedado casi en el olvido, sus excitantes efluvios ya casi resultaban solo un aroma más que se confundía fácilmente con el de las flores o el áspero olor del rio cercano.
 Sus ojos cansados recorrieron el horizonte sin que esto le proporcionara demasiadas pautas sobre hacia dónde dirigirse, pero no dejaría que esto lo desalentara: les iba a demostrar que aún podía, que aunque ya viejo y un poco desvencijado, conservaba algo de aquél ímpetu de su ya lejana juventud.
Hacia el norte; intuía que ese era el rumbo correcto. Más precisamente hacia el noroeste; había hecho un largo camino, devorando distancias desde muy temprano y ahora solo hacía falta un último esfuerzo. Debía concentrarse a fondo, ya que sabía muy bien que cuanto más pasaran los minutos, más débil se sentiría y podría llegar al punto sin retorno de quedar varado en medio de la nada, a mitad de camino de la desesperanza y la resignación.
Recabó fuerzas de donde pudo, el sol estaba ya bastante alto y supo que los plazos se achicaban peligrosamente, no bastaba con alcanzar la meta sino que debía hacerlo dentro del plazo establecido.
Tenía que sacar  provecho de su experiencia, todos esos años sobre sus espaldas, con achaques y dolores también tenían su contraparte, y era saber interpretar las señales necesarias para orientarse en cualquier lugar que fuera. Miró a su alrededor  y rápidamente comenzó a andar con paso firme y seguro.
Llegaría en tiempo y forma y el grupo tendría que reconocer que a pesar de su larga ausencia aún seguía siendo un macho de temer, las hembras festejarían alborozadas al verlo y los otros machos les demostrarían el respeto que él se merecía.

Quizás debió haber girado a la derecha cuando lo hizo a la izquierda, o haber evitado dar aquél cobarde rodeo para evitar ese grupo que creyó hostil, quién sabe. Lo que era seguro es que estaba completamente desorientado, definitivamente perdido y se estaba haciendo tarde.
Su corazón comenzó a latir mucho más aprisa de lo aconsejable, y su rudimentario cerebro se fue poblando de imágenes de soñados placeres que creyó definitivamente perdidos: comida en abundancia, disfrutar de la compañía de compañeros de su misma raza, dormitar luego a la sombra de los árboles sin otra preocupación más que dejar pasar las horas y por qué no, tratar de recordar aquellos tiempos en que el galanteo con el otro sexo formaba parte de sus quehaceres habituales. Pero todo eso ya no sucedería; por culpa de su maldito orgullo de macho devenido en autosuficiente, creyéndose el mejor y el más grande, como tantas otras veces.

El sol languidecía y las sombras se apoderaban lenta pero inexorablemente del paisaje. Comprendió, ya resignado, que su lugar ya no era aquél que añoraba tanto, que el tiempo no pasaba en vano para nadie. Conservando aún parte de su antiguo orgullo, aún sintiendo una pena tan inmensa como nunca antes, altiva la mirada, emprendió el regreso.

viernes, 3 de febrero de 2012

¿Y qué?- María Pía Danielsen & Miguel Dorelo


¿Y qué?- María Pía Danielsen- Miguel Dorelo

Río mientras explota el calor en mi cara.
Aunque mis ojos no me ven, se que el pecho y las mejillas están rojas. Las burbujas ya hicieron estragos por dentro: eliminaron cercos, surcos y atajos.
Aunque mis ojos no te ven, tus manos aprietan mi tronco y tu aliento juega en mi oreja.
Se retuercen entre mil ideas las palabras:-¡Sos tan especial! ¡Sos hermosa!-, mientras los  sabores de las cerezas borrachas se alojan en mi saliva.
Aunque mis ojos no te ven, se que la humedad ya recorre la entrepierna.
Aunque mis ojos no me ven, se que mis dedos son tus dedos disfrazados de nunca.
¿Y que? Puedo recrear mil veces la despedida.
Y ni una sola lágrima asomará de mis ojos que no te ven ni me ven porque una despedida no es necesariamente un nunca más, sobre todo cuando el adiós queda flotando en el aire, casi sin fuerza, camuflado en un hasta luego, un quizás mañana.
Y por eso risa, como ansia de revancha sin rencor en un tiempo circular que nos encontrará más tarde o más temprano saboreando recordados sabores borrachos de cerezas, re-escuchando palabras hermosas y especiales, tus manos apretando atajos disfrazados de nunca y mi entrepierna húmeda recree mil veces un ¿Y qué?...

lunes, 30 de enero de 2012

Un fuerte olor a podrido-Sergio Gaut vel Hartman-Miguel Dorelo


Un fuerte olor a podrido – Sergio Gaut vel Hartman & Miguel Dorelo

Es terrible no sentirse limpio, se dijo. Lo obsesionaban todas las cosas que podían convertirlo en un ser inmundo: las bacterias, las liendres, los nanoseres microscópicos que las compañías de alimentos siembran en las viandas para controlar a las personas desde el comienzo de la liberalización productiva. Soy un descuidado montón de piezas indebidamente esterilizadas, casi cien kilos de materia contaminada; una criatura febril y sucia al mismo tiempo, no aguanto más los picores en el cuerpo, todos mis fluidos corporales sublevados, deslizándose por mi carne, empapándome hasta los huesos, esta repugnante sensación de estar inmerso en un gran tonel lleno de estiércol.
Y sobre todo me resulta totalmente imposible soportar este fuerte olor a podrido que ya invade todos y cada uno de los rincones de mi féretro.
Yo pedí expresamente ser cremado.
Y no me han hecho caso.

domingo, 15 de enero de 2012

Demasiado ecléctico- Miguel Dorelo


Demasiado ecléctico- Miguel Dorelo

Desayunó temprano: pizza con dulce de leche.
En el equipo de audio sonaba Mahler.
Como aún tenía tiempo continuó leyendo “Mi lucha”.
—Realmente fascinante, nunca me sentí tan identificado —se dijo.
Leería otro rato, ya que la reunión de los jueves en “Judíos del mundo, uníos” arrancaría un poco más tarde.
Desde los parlantes se dejaba oír ahora Daddy Yankee.
— ¡Parabrisas, limpia parabrisas! —cantó a dúo.
Retiró el CD que el día anterior había compilado; seguiría escuchándolo en el auto.
Apenas se puso en marcha, Frank Zappa lo acompañó durante los primeros kilómetros.
El encuentro con sus paisanos resultó por demás de placentero aunque duró más de la cuenta, por lo que tuvo que cortar antes el asunto para no llegar tarde a sus otros compromisos.
En su segunda reunión del día fue expeditivo: apoyó fervientemente la adquisición de los nuevos arpones para los barcos balleneros. Brindó con sake, saludó a Nakiro, el capitán de la flota y se retiró satisfecho.
Volvió al coche. Aceleró. No quería llegar tarde a la reunión de Greenpace; se decidía la campaña para adquirir los equipos de agua necesarios para los activistas voluntarios de los que formaba parte. Pensó en Willy, la ballena Hollywoodense y en la crueldad del hombre. Lloró.
Cosas del destino: Epitafio de King Crimson ponía la nota de color desde el estéreo. Subió el volumen y una nueva lágrima rodó por su mejilla, esa canción siempre lo había emocionado. Momentáneamente cegado, no alcanzó a ver que el semáforo cambiaba de color y atropelló al niño que balde en mano se posicionaba en medio de la avenida. Pensó en parar, pero ya estaba atrasado y en la organización nada se resolvía si antes él  no era consultado.
—El equilibrio ecológico ante todo —se dijo.
  Recordó la fecha; San Valentín. Realizó una breve parada para enviarle flores y el poema que había terminado esa mañana al amor de su vida.
Para mi único y verdadero amor, escribió. Abrió la guantera del auto y sacó su IPod: encuentro Swinger a las 23.00 hs. (hacerle recordar al amor de mi vida) —leyó en su agenda. Escribió la dirección del departamento en donde se encontrarían con las otros cuatro parejas  en el dorso de la tarjeta y le agregó un amoroso  soy enteramente tuyo, eres solo mía.
Manejó displicentemente el resto del camino, siempre había comulgado con aquello de que cada cosa a su tiempo y en su debido lugar, de nada valía apurarse, lo importante era tomarse las cosas con calma, darse el respiro necesario para una vida armónica.
Miró su reloj. Se le hacía tarde, aceleró a fondo, aquellas clases de meditación zen que inteligentemente había tomado acudieron prestas a su mente: vio los siguientes cuatro semáforos de un color verde radiante y hermoso, sus oídos troncaron los insultos y frenadas de los demás automovilistas en acordes melodiosos de oboes y violines.
El sol se ocultaba lentamente en un atardecer de ensueño, una inmensa paz se adueñó de todo su cuerpo; subió el volumen del estéreo al máximo: los Sex Pistols con “Anarchy in the UK” hicieron que no pudiese, ni quisiese, contener otra lágrima, la segunda o tercera del día; en materia de sensibilidad no importa tanto la cantidad como la calidad.
Pensó en cuan más hermosa es la vida cuando se vive en armonía con uno mismo y con lo que nos rodea, la coherencia de ser algo único e irrepetible pero a la vez formar parte de un todo.
Un hermoso día anunciando una aún mejor noche. Desde los parlantes Los Wachiturros  se tiraban un paso mientras las primeras estrellas se asomaban tímidamente engalanando una jornada más en el bello planeta Tierra.

Relato inspirado en el concepto que sobre el autor suele recalcar Marcelo Pisarro.

sábado, 7 de enero de 2012

Doble placer- Miguel Dorelo


Doble placer- Miguel Dorelo

Uno nunca termina de entender a las mujeres; aún amándolas con todo el alma.
Amena charla luego de una riquísima cena, con un par de capuchinos acompañados de dos generosas porciones de chocolate amargo y palpitando el roce de unas sábanas perfumadas y una piel ardiente en su punto justo. Agarro sus manos, la miro a los ojos largamente; ella me roza apenas los labios, me da un pequeño mordisco. Enloquezco.
—Desde hoy, cada vez que tengamos sexo quiero que me leas—me dice ella acariciándome por debajo de la mesa con su pie izquierdo descalzo.
— ¿Eh?
—Eso. Que a partir de ahora quiero que me leas algo cuando nos hagamos el amor.
—A ver si te entendí ¿Vos querés que te lea el diario mientras cogemos? Seguro que lo leíste en la Cosmo o alguna otra de esas revistas boludas que comprás —No hay nada que me moleste más que la rotura abrupta de un clima amoroso trabajosamente diseñado. Me pongo loco y sumamente soez.
—No seas ordinario. Y además no me refiero a un diario; tiene que ser algo más literario, un libro, un cuento, un poema…
—Estás loca.
—Si a vos te gusta leer.
—Es cierto. Y mucho, igual que a vos. Pero no sé qué tiene que ver.
—También te gusta hacerme el amor…
—Cogerte: co-ger-te. Dejáte de cursilerías.
—Bueno, eso que decís ¿Por qué no hacer ambas cosas al mismo tiempo? El placer sería doble para ambos y yo estaría contenta.Muy.
—Supongamos, solo supongamos no me vengas después con que te lo prometí, que acepto ¿Cómo sería el mecanismo de semejante cosa?
—Más o menos como siempre, solo tendríamos que encontrar la posición justa para que mientras lo hacemos vos puedas leerme algo. Creo que yo arriba sería lo ideal, pero vemos.
— ¡Que pelotudez! No. Lo de vos arriba está bien, me gusta y lo sabés, pero lo de leer…
—O lo hacemos así o no lo hacemos más.
—Claro, justo vos te vas a aguantar sin hacerlo. Andá.
— ¿Qué me querés decir? ¿Qué soy una ninfómana?
—Sinceramente…Pero, no peleemos; está bien, probemos a ver qué pasa.
— ¡Gracias, mi amor! Pensé que podríamos empezar con algún cuento de García Márquez o Cortázar o poemas de Neruda ¿Qué te parece?
—Y, no sé. ¿Y si empezamos con el dinosaurio de Monterroso?
— ¡Andáte a la puta que te parió! Me voy a la casa de mi mamá hoy mismo.
Uno no termina nunca de entender a las mujeres. Y aún menos a las fanáticas de las microficciones.

Imagen: Mujer libro-Salvador Dalí

lunes, 2 de enero de 2012

Feng Shui- MIguel Dorelo


Feng Shui- Miguel Dorelo

—Papá, papá: hoy vi a un señor en la tele que decía que todos nuestros problemas se deben principalmente al mal flujo de energía debida a la mala disposición de nuestros muebles y la poco feliz elección de sus colores. ¿Y si cambiamos de lugar los colchones, corremos el brasero y pintamos el fuentón donde nos bañamos a ver qué pasa?
—Dejate de pavadas y seguí cartoneando que se nos hace de noche y tenemos como dos horas hasta la villa.