miércoles, 27 de mayo de 2009

Tiempo- Miguel Dorelo

¿Quién sabe cómo hacer que el amor dure? ( Tom Robbins)


Tiempo- Miguel Dorelo

—Algo está pasando con el tiempo —comentó Angel como al pasar.
—Que novedad. Y nosotros somos los únicos culpables —respondió Marcelo— El hombre no se cansará jamás de atacar a la naturaleza; gases, humo, el calentamiento…
—No me refería a eso —lo interrumpió bruscamente — La duración, digo.
— ¿La duración? ¿A qué te referís?
—Eso. La duración. No es la misma. Vos te referís al clima, y yo te hablo del tiempo. Del cronológico.
—Ah, ¿Y dura más o menos? —preguntó con tono burlón — ¿O es flexible?
—Está durando menos. Mucho menos —respondió con gran seguridad y convencimiento en la voz.
— Estás cada vez más loco.
—Búrlate si quieres. Pero es completamente cierto.
—Quiero pruebas.
—Cómo no. Hoy deberían cumplirse 30 años de la última vez que estuve con ella.
— ¿Y?
—Y, eso. Que esta mañana me desperté con el sabor de su boca en mis labios.

Exclusivo de La Cuentoteca

10 comentarios:

Ogui dijo...

Es un romántico incorregible, Usted! Muuuy bueno!

Salemo dijo...

Gracias, Héctor. Estoy tentado en decirle que realmente me pasó, pero sería demasiado.

nohubounavez dijo...

¡¡¡Despertarse con el sabor en la boca de algo que no probamos desde hace 30 años!!!
Pero también los besos diarios que se tornan roces rutinarios, insensibles, cosificados. El pasado que está presente, el presente que parece un pasado remoto.
Sugiere, como pocas cosas, la subjetividad del tiempo a la hora de medir las vivencias personales.
Me ha gustado mucho, Miguel Ángel.

Salemo dijo...

Muy buena observación, Rafael. El tiempo como reflejo de lo rutinario o del verdadero amor, evidentemente, van por carriles distintos.¿Qué son 30 años para un gran amor? Un par de segundos, no más.

nohubounavez dijo...

Un matiz importante es lo de despertarse. El prota "despierta" con el sabor de algo que probó por última vez hace 30 años. Lo que provoca el sabor por tanto no es propiamente un recuerdo, sino un sueño (o mejor dicho, un recuerdo revivido durante un sueño, por tanto vivido de un modo muy especial como real) Esto parece sugerir que hay varias memorias en nosotros, cada una con su propio reloj vital. La memoria objetiva, la memoria subjetiva, la memoria de los sueños...
Diferentes lecturas del relato descubren mil matices.
Muy bueno, pues, Miguel ángel.

Salemo dijo...

Es lo lindo de este intercambio entre el que escribió algo y el que lo lee de buen grado; personalmente haría hincapié sobre todo en el amor y tomar la historia casi literalmente: el amor ( de él o de ella, habría que ver)realmente transforma al tiempo.
Creo que ni siquiera es necesario que el amor sea correspondido.Podría ser que el protagonista aún siga enamorado y vaya a saber por qué razón se activó este mecanismo temporal.

María del Pilar dijo...

Me encantó: es uno de esos pequeños milagros de los sueños, que nos hacen revivir momentos felices

Salemo dijo...

¿Seán solo sueños, María? ¿O habrá algo más que no alcanzamos a comprender?
Como siempre, un gusto que pases por aquí.
Saludos.

Laluz dijo...

Era premonición pura, sépalo. A veces tenemos sensaciones de cosas que están por suceder

Salemo dijo...

Es una alternativa válida,Laluz; algo que no había contemplado al escribirlo, pero que el correr del tiempo, sobre todo este último tiempo, le otorga visos de realidad.
Laluz, la tiene clara, parece.