domingo 15 de noviembre de 2009

La verdadera historia de Julieta y Romeo- Miguel Dorelo y Sergio Gaut vel Hartman

Una de las últimas fotos de los amantes...

La verdadera historia de Julieta y Romeo- Miguel Dorelo y Sergio Gaut vel Hartman.

En cuestiones de amores, de amores ajenos, lo mejor es no meterse. Miren si no lo que le ocurrió a Morfilia Chulanovsky, amante de turno del Director General de Asuntos Relacionados con el Manejo del Tiempo.
Aburrida en su mediocridad y con tiempo de sobra, ya que “Gran Hermano 2180” había finalizado y no había nada de similar catadura para llenar las horas vacías, Morfilia estaba al borde de la desesperación. Recorrió ansiosamente los cientos de canales holográficos, y grande fue su decepción cuando descubrió que faltaban veinte días para que arrancara la nueva temporada de “Levitando por un sueño”. Por suerte, o por desgracia, cuando cumpliendo con sus deberes de amante de turno le realizaba la fellatio vespertina al Director, se percató que desde su posición, levantando apenas la vista y sin soltar el objeto de sus afanes, se veía una inmensa pantalla. En ella observó a una pareja de adolescentes vestidos con trajes de época que se movían de un modo cómico, casi ridículo. Por señas, ya que no le gustaba descuidar su tarea por más rutinaria que esta fuera, le pidió al Director que subiera el volumen.
—Amorcito —dijo Morfilia cuando hubo terminado la sesión—. ¿Qué canal estabas mirando? Yo no encontré este reality por ningún lado. ¿Es nuevo?
—No, querida, no es un canal de reality. Es un monitoreo de rutina de acontecimientos ocurridos en el pasado.
—Ah, ¿y esos quienes son?
—Romeo y Julieta, se llamaban. Tuvieron un final triste, lamentablemente.
—Escuchemos qué dicen. O mejor dicho, qué decían.
— ¡Cuantas veces los hombres son felices al borde de la muerte! Quienes los vigilan lo llaman el último destello. ¿Puedo yo llamar a esto destello?
Ah, mi amor, mi esposa, la Muerte, que robó la dulzura de tu aliento, no ha rendido tu belleza, no te ha conquistado.
—Ella no se mueve y él la va a besar. ¡Que romántico!
—No creas, querida. Esta parte ya la vi. Él morirá y luego ella.
— ¡No! No puedes dejar que eso ocurra. ¡Prométemelo!—Si quieres que te siga haciendo eso que tanto te gusta, debes prometerlo.
—Está bien —aceptó resignado el Director.
— ¿Qué harás para modificar los hechos?
—Antes que nada, trasladaré un equipo a esa época y lugar. Habrá que hacer cálculos de probabilidades y estudiar las alternativas menos conflictivas para evitar cualquier alteración profunda de la historia.
— ¿Todo eso?
—Y, sí. No hay más remedio.
El Director General puso manos a la obra, aunque actuó con la mayor discreción posible, ya que no tenía excusas valederas para utilizar todos los recursos técnicos y de personal que se requerían; en una semana, todo había concluido.
Los desdichados amantes, previo acondicionamiento, fueron traslados hacia un pueblito perdido de Sudamérica en la década de 1950. A partir de entonces vivieron juntos un montón de años y fueron relativamente felices durante la mayor parte de ese tiempo, aunque la vejez los castigó con los achaques que son propios de la edad. El anciano, que había seguido la carrera militar hasta alcanzar el grado de coronel, estaba retirado, pero la pensión era insuficiente, no tenían fuerzas para trabajar la huerta y como vivían aislados del mundo, en los últimos tiempos habían padecido estrecheces económicas. Las necesidades minan el amor, por lo que las discusiones y peleas entre ellos ahora eran frecuentes, en especial cuando debían desprenderse de sus pocas pertenencias para poder subsistir.
Finalmente no hubo más remedio: con gran dolor, él decidió malvender su bien más preciado: el gallo de riña que con paciencia y cariño había adiestrado en los últimos meses.
—Voy a vender el gallo —anunció
—¿Y si no te lo compran? —rezongó ella—. ¿Qué vamos a comer si no te lo compran?
— ¡Comeremos mierda! —concluyó él.
Morfilia dio un salto para conocer el final de la historia y terminó por convencerse de que a los jóvenes amantes les habría convenido un final trágico pero no exento de grandeza. Su inoportuna intervención, motivada por el tedio, había derivado en una caprichosa acción que pospuso el desenlace de los hechos, pero no cambió su rumbo. Julieta murió de hambre y pena y Romeo, arrastró el resto de su existencia miserable en aquel pueblo perdido, aunque consiguió que otro artesano de las letras, un poco más hábil que el que lo había creado, se apiadara de su suerte y lo usara de modelo para escribir la historia de un coronel sin pasado.

Publicado en Breves no tan breves.

domingo 8 de noviembre de 2009

Senderos- Miguel Dorelo

Saber elegir no es tan sencillo...

Senderos 1- Miguel Dorelo

Extraviado.
Debía reconocerlo, estaba total y completamente perdido.
Ni siquiera estaba seguro del momento en que había iniciado el camino.
Ignoraba si el final de la senda se encontraba cerca o lejos.
Se resistía, incluso, a hacerse cargo de sus culpas, de haberse adentrado solo en él.
Confundido.
Demasiadas y confusas pistas…o total ausencia de ellas.
Para el caso daba lo mismo; desandarlo ya no era posible.
Seguir.
La única manera de encontrar alguna vez la salida.

Senderos 2- Miguel Dorelo

Alternativa.
Siempre la hay, aún en aquellos intrincados laberintos de frondosas y altas paredes que dificultan la visión, que confunden y ahogan.
Solo es necesario un momento, muy breve, en el que nuestra mente (o nuestro corazón, si así lo prefieren), vislumbra la salida.
Puerta.
Allí está, donde menos la imaginábamos, dispuesta y accesible, al alcance de nuestros pasos, tan cerca.
Meta.
Hasta es probable que no sea la primigenia, la buscada; quizás sea nada más, y nada menos, que la adecuada.


Exclusivo para La Cuentoteca

jueves 15 de octubre de 2009

Amor casi total- Miguel Dorelo

Crucero en donde la conocí. La amo.

Amor casi total- Miguel Dorelo

La conocí en circunstancias poco habituales.
En un principio me llamó la atención (no era para menos), pero poco a poco, lentamente, me fui enamorando de ella.
Todos hemos viajado alguna vez en uno de esos cruceros intergalácticos que prometen hacernos conocer veintisiete planetas exteriores en cuatro días venusianos, no lo nieguen.
Era mi primer viaje y me tocó sentarme en el tercer nivel de la cuarta cubierta de popa.
Me acomodé en mi asiento ergonómico y casi al instante noté lo que usualmente sucede en estas naves interraciales: en apariencia diseñados para “terriformes”, no se adaptaban del todo a mi cuerpo. El resto de los “asientos” eran el caos habitual: cilindros, contenedores para los seres de plasma de Antares, poliedros, pequeños pesebres para los “niños celestiales” o “jesusitos” como se los conocía habitualmente,etc.
¿Ella? Estaba a un par de metros de mi asiento, “contenida” ya que no “sentada” (no poseía un equivalente a las asentaderas humanas, por lo menos en apariencia) y totalmente inmóvil si no tomamos en cuenta los destellos que emanaban desde la parte color magenta de su cuerpo.
Nuestro primer destino era uno de los satélites de Júpiter, Aitné, en donde tendríamos la oportunidad de inaugurar el nuevo Hilton siete cuásares.
Ya en nuestro destino, volví a verla en el salón principal del complejo; ya no lucía el destellante magenta de la nave, toda Ella se había vuelto traslúcida con un ligero tinte violáceo: su forma de desnudez. No me pregunten porqué; el amor, el verdadero amor, no admite explicaciones de ningún tipo, solo sé que esto incentivó mis sentimientos hacia Ella.
Me dirigí hacia donde se encontraba. Estaba sola y algo apartada del resto, así que me ubiqué cerca para contemplarla mejor. De forma ligeramente oblonga, no poseía ningún tipo de apéndice equivalente a nuestros brazos y piernas, no se observaba tampoco algo que se asemejara a una boca, ojos, nariz ni oído.
Era todo un desafío el que se me presentaba; mi corazón estaba desbordado con su presencia tan cercana, comprendí que ya mi vida no tendría sentido si no lograba que Ella correspondiera a mis sentimientos. Noté que otro de mis órganos, algo más prosaico, también estaba reaccionando ante su cercanía de una manera que hacía mucho tiempo no hacía.
—Tengo que conquistarla —me dije.
Surgió el cómo casi de inmediato; casi todas las razas conocidas tienen insertados en sus cerebros el CCU (Chip de Comunicación Universal) con el cual se había logrado vencer todas las barreras idiomáticas por medios telepáticos. Tuvimos una primera charla de los más interesante e incentivadora.
Resumiendo: soy el hombre más feliz del Universo; Ella siente lo mismo que yo, me lo ha hecho saber.
Nuestro amor es algo sublime, superior en todo sentido, nuestras almas ya no son dos entes individuales sino una sola y fantástica cosa.
Hasta aquí la narración de los hechos acontecidos hasta llegar a este presente mezcla de felicidad e intensa frustración; todos los inconvenientes que nuestro amor tuvo que superar en estos dos días (venusianos, que como todos saben, serían unos cuatrocientos seis días terrestres), costumbres, hábitos alimenticios, períodos de sueños, etc. Todo superado por la intensidad de nuestro Amor, no me canso de mencionarlo; el más hermoso que alguna vez existió.
Pero…
Cuatrocientos seis días son muchos para un auténtico representante de la raza humana.
Corrijo: para un representante macho de la raza humana, joven, hormonalmente sano… y ansioso por consumar esta relación idílica e incompleta.
Sexo, claro que sí. Indispensable, irremplazable. Complementario del amor, si lo prefieren así. Hermoso y satisfactorio: Sexo.
Aunque mis deseos carnales ya son de un tenor imposible de contener y soportar, debo tratar de ser lo más delicado posible; las hembras de Isthar son seres sumamente sensibles y muy reservadas. Es costumbre milenaria y secreto muy bien guardado el procedimiento de la cópula con el macho, sea este de la raza que fuera. Cualquier desliz en el intento de unión puede incluso a terminar con la vida de uno o ambos integrantes de la pareja.
Como bien dice el “Libro Único y Verdadero de la Consumación Final”de la cultura Istharita, “El verdadero Amor guiará a las partes sin necesidad de comunicación alguna en el momento culmine”. Yo la amo y ella me ama; o eso creo. No tendría que haber ningún inconveniente en la cópula,pero…
Mi amor por Ella es muy grande y a estas alturas mi deseo de poseerla es aún mayor, pero también lo es mi miedo a la muerte, por qué negarlo, es por eso que ruego encarecidamente a aquel que lea este relato, haya pasado por una situación similar y tenido la dicha de consumar su relación me guíe, responda al interrogante que he tratado en vano de dilucidar en todo este tiempo.
¿Por donde, por donde, carajo?

Exclusivo de La Cuentoteca

sábado 10 de octubre de 2009

Una lección de caridad- Miguel Dorelo

Gente de mierda, responsable en parte de que esto siga pasando.

Una lección de caridad- Miguel Dorelo

—Por favor, señora, ¿me da una moneda? Tengo hambre.
—No hijito, eso sí que no. Quizás no lo entiendas, eres muy pequeño, pero si lo hiciera no te estaría ayudando.
—Pero señora, es que tengo mucha hambre.
—Eso ocurre porque eres pobre, porque tienes la fortuna de ser pobre. El Señor tiene un lugar especial reservado para ti, a su lado.
—Pero, me duele mucho la panza, señora; estoy cansado y me mareo. ¿Me compra un sánguche?
—Te haría más daño que beneficio, hijito. Ten fe, reza, acércate a Él. Tuyo será el cielo.
—¡Si no como algo me voy a morir, señora! ¡Por favor! ¡Por favor!
—No es esa la forma de suplicar ayuda al Señor. Debes rezar el Padrenuestro.
—No lo sé, señora. No hay tiempo para el Padresuyo. Hace dos días que no como. ¡No me quiero morir!
—No morirás, si Él así no lo quiere. Repite conmigo: Padre nuestro que estás en los cielos…
—Mi padre no está en el cielo, señora. Por favor, deme una moneda.
—Si no rezas con fe nada obtendrás del Señor. Pero para que veas que me interesan los pobres, te daré algo mejor: te regalaré una enseñanza del Libro Sagrado. Recuérdalo siempre. Dijo San Pablo: “Jesucristo, siendo rico, por vosotros se hizo pobre a fin de que os enriquecierais con su pobreza”. ¿Comprendes el mensaje?
—No, señora, no sé qué me habla.
—Debes rezar. Pídele a Jesús y el escuchará tus ruegos. Volveré mañana para ver si has aprendido la lección. Repite: Padre Nuestro que estás en los cielos…
—No sé si mañana voy a estar, señora.
—Ten fe. Estarás.
—No, señora, mañana no voy a estar.
—Rézale a María, entonces. Di conmigo: María, madre de Dios…
—No es así, señora, usted no entiende.
—Sí que entiendo, ustedes son todos iguales. No quieren salvarse, prefieren robarle a la gente decente.

Publicado en Breves no tan breves

martes 22 de septiembre de 2009

Un cuento común- Miguel Dorelo

Un hombre como cualquier otro

Un cuento común- Miguel Dorelo

Este será un cuento corto, sencillo, sin pretensión alguna.
Sin dobles lecturas ni significados ocultos.
El protagonista es Juan, pero podría ser Pedro, Daniel o cualquier otro hombre común.
Digo: un hombre común con un trabajo común; empleado de un supermercado, albañil, electricista, pintor de casas, repartidor de diarios.
De ninguna manera: doble de riesgo, piloto de avión, payaso de circo, escritor, corresponsal de guerra, activista de Greenpace. Esos no son empleos comunes de gente común y no caben en este relato.
A Juan no le pasará nada extraordinario; no tendrá un encuentro cercano del tercer tipo, no será nombrado heredero universal de una gran fortuna y ni siquiera se despertará una mañana convertido en cucaracha: estas cosas no les pasan a las personas comunes.
¿Solamente los héroes, príncipes, asesinos seriales, amantes trágicos o pilotos de naves espaciales pueden ser protagonistas de un cuento en este o cualquier otro sitio?
—Está bien, te lo concedo, Juan puede ser el protagonista ¿Por qué no? —Me dirán algunos de ustedes, —Pero, ¿De qué va ir la historia? ¿Cómo me vas a entretener? En un cuento tiene que pasar algo interesante, tiene que haber una historia.
—Tal vez, pero no en este —les contesto.
Este cuento es para Juan, un hombre común que quizás algún día lea este relato y sepa que él también tiene derecho a ser protagonista.

Publicado en Breves no tan breves

sábado 12 de septiembre de 2009

El abandonador serial-Miguel Dorelo

Señales de peligro...

El abandonador serial- Miguel Dorelo

Lo que en su comienzo había sido algo inconsciente, poco a poco se transformó en aquella deliberada forma de comportamiento que, creía, no iba a poder abandonar jamás.
Quizás se tenga que encontrar las razones en las victimas, en parte era su justificación, pero a fuer de ser sinceros, sólo era una excusa para suponerse más inocente de lo que en realidad era. Asumir la propia culpa, siempre le había costado bastante.
Analizándolo fríamente, él nunca había sido abandonado; sus primeras y tumultuosas relaciones sentimentales fueron desgastándose y terminaban diluyéndose sin que se pudieran vislumbrar claramente los motivos.
En algún momento, algo dentro suyo se rompió; lenta y progresivamente se fue transformando en algo deliberadamente perverso.
–No es culpa mía —era su latiguillo favorito, a veces gritado en el rostro de alguna de sus víctimas. Otras veces, cada vez más frecuentemente, estas mismas palabras eran solo susurradas al oído de la que pasaría a engrosar las enfermizas estadísticas de sus abandonos.
Era muy metódico. Un archivo que con regularidad cada vez más frecuente, incorporaba nuevos nombres/víctimas, lo ayudaban a “organizar la cosa”. Un largo listado de nombres femeninos que periódicamente debía actualizar.
Aunque su comportamiento casi enfermizo era de antigua data, los avances en la comunicación fueron sus grandes aliados al seleccionar a sus presas.
Facebook, twitter, las distintas aplicaciones de mensajería instantánea y los comentarios en diversos blogs formaban parte de su coto de caza.
—Este si que fue un trabajito de primera —solía vanagloriarse ante la conclusión de un nuevo abandono.
El método utilizado, aunque sencillo, solía ser muy sutil; la mayoría de las veces era la propia víctima la que creía firmemente haber conquistado y tener el dominio de la situación.
Después todo se deslizaba inexorablemente hacía donde él así lo quería. Quince o veinte días, a veces menos, a veces algunos más, solían ser el tiempo suficiente para el “trabajo de campo”. Mail´s., el chat, mensajitos de texto; le resultaba indiferente el medio, que ella lo designara. Él sabía que su suerte estaba jugada. Jamás en los últimos diez años había fallado. Ni una sola vez.
— ¿Cuál fue tu mejor trabajo? —solían preguntarle un par de amigos que conocían su debilidad.
—El mejor siempre es el último —era siempre su respuesta.
Y no mentía. Aún teniendo a sus favoritos del pasado, la adrenalina que le generaba estar en plena labor lo excitaba como nunca había logrado hacerlo ninguna de sus presas.
Pero, este en especial, su olfato de cazador lo intuía, sería un punto alto difícil de superar.
—Esta no va a ser fácil —reflexionó. Mejor, se dijo.
Desde el vamos supo que era distinta, le estaba llevando más tiempo del normal arrancarle la primer cita.
No era una jovencita, más bien cerca de los cuarenta. Estás nunca le habían dado mucho trabajo, por lo general si no estaban divorciadas y con ganas de compensar años de rutina matrimonial, eran amas de casa casadas y con ganas de probar suerte y carne, con otro que no fuera el de todos los santos días. Casi lo mismo, en realidad. Ambas tenían sus ventajas y sus desventajas. La divorciada por lo general solía estar un poco más a la defensiva luego de los primeros tiempos de desenfreno sexual en que solían incurrir en los primeros seis meses de separadas. Luego, se apaciguaban y se volvían desconfiadas de los hombres en general. Toda separación conlleva un fracaso y la mujer tarde o temprano suele recargar las culpas sobre el hombre. —Son todos iguales —concluyen siempre.
La casada tiene menos rollos; sabe que su compañero ocasional es solo eso; a pasarla bien un par de horas un par de días a la semana y a otra cosa. De vuelta a casa con el maridito.
Esta, pertenecía al primer grupo; el más complicado.
Bastante bonita y todo lo inteligente que es conveniente en una mujer.
En el chat era, o parecía, algo tímida.
—Zorra vieja —la semblanteó rápidamente. Esta es peligrosa.
A veces lo celaba; —debés tener otras en el Facebook —le decía. —Sos libre de hacer lo que quieras, después de todo entre nosotros todo es solo virtual —acotaba en otra de sus charlas.
Él, con su fino olfato, se adaptaba rápidamente y tejía su tela de araña pacientemente.
Cuarenta y cinco días. Ninguna le había llevado tanto tiempo.
Por fin la primer cita. —Y la última —se dijo. —No voy a alargar su agonía; abandono precoz será esta vez. Bastante ya abusó de mi tiempo.
La alarma en su cabeza comenzó a sonar solo media hora después de encontrarse con ella. Era más linda que en las fotos. Su sonrisa, su pelo, su mirada. — ¡Alerta! Algo no anda bien —pensó.
Con el primer beso, el depredador bajó la guardia por completo.
Un par de horas después, la conversión fue completa; jamás se había sentido así.
Ella se levantó de la cama —Ya vengo —dijo con voz dulce. —es solo un segundo, no me extrañes.
Se dirigió a la cocina, había dejado allí su notebook. Abrió el Word y con una sonrisa de oreja a oreja, comenzó a teclear el nombre de él al final de una larga lista.

Exclusivo para La Cuentoteca

miércoles 2 de septiembre de 2009

No es fácil formar pareja- Miguel Dorelo

Son todas iguales.


No es fácil formar pareja-Miguel Dorelo

—No está bien mezclar las cuestiones personales con lo literario —se dijo inclinado sobre el teclado.
Se concentró en lo que estaba escribiendo. El esbozo de un informe que le habían pedido para una nueva enciclopedia temática. Ya tenía el título: “Los animales hacen cada cosa”. Y también el subtítulo “Por algo son irracionales y no como nosotros”.
—Vamos que vos podés —se alentó.
“La Mantis Religiosa, en época de apareamiento, emite feromonas para atraer al macho.Y comenzó a recordarla; amor a primera vista fue aquello, su dulzura del comienzo y aquellos momentos de paz y sano esparcimiento en las visitas casi a diario al Ital Park. Durante o después de la unión…Ah, el amor y sobre todo el sexo con amor, su timidez extrema en el primer encuentro entre las sábanas y su ardiente y desbordada pasión en las que siguieron. “Para entrar en el cielo no es preciso morir” cuanta verdad en la voz de Ana Belén… suele ponerse muy agresiva…las primeras y malditas peleas, por cuestiones nimias y desgastando poco a poco la relación… y generalmente termina por devorar al macho, empezando por la cabeza”.Si, si maldita hembra: son todas iguales estas hijas de puta. Maldito sea el día que la conocí.
Ya no pudo seguir; eran demasiadas coincidencias.
—No hay nada que hacerle —reflexionó—, siempre voy a ser un escritor amateur; no encuentro la forma de no mezclar las cosas. ¡Malditas mujeres!


Publicado en Químicamente Impuro- Reelaborado para La Cuentoteca.

domingo 23 de agosto de 2009

Elle y sus silencios-Angel y sus rarezas-Giselle Aronson y Miguel Dorelo

Escenas de la vida conyugal...

Elle y sus silencios- Miguel Dorelo

Creo que por fin encontré a la mujer ideal.Recién nos conocemos, es cierto, pero es tan grande el mutuo sentimiento como la idílica comprensión de nuestras almas.
Algunas veces, las menos, hemos tenido alguna diferencia, no lo voy a negar; ¿Quién no?; pero cuando esto ocurre, echamos manos a un recurso conciliador que surgió espontáneamente desde nuestros corazones enamorados.
Saben, sabiamente nuestras mentes, aferrarse a las coincidencias y dejar de lado las pequeñas, intrascendentes diferencias.Es en la amada poesía, esa que nos acompañó desde el mismo principio de la relación, en donde encontramos el rápido alivio a nuestras cuitas.Una mirada directa a sus hermosos ojos, pone sobre aviso a mi pequeña Elle, sobre lo que a continuación de mis labios surgirá.Raudos, los primeros versos del amado poeta trasandino, corren en salvaguarda del sentimiento apenas empañado por esa ñoña discusión sin sentido, tan fuera de lugar entre dos seres que sin dudas han sido hechos el uno para el otro.
Las primeras estrofas: “Me gustas cuando callas, porque estás como ausente...” te hacen cambiar la mirada. Implacable continúo:…”Y me oyes desde lejos…” Y la ternura invade todo tu cuerpo. …”y mi voz, no te alcanza…”. Y en este momento comprendes que ya no hay razón en el mundo que pueda hacerte sentir ningún enojo hacia mí. La paz ha sido alcanzada por fin.
Me recuesto en mi sillón favorito. Tú de lejos me observas arrobada, en silencio. Por fin callada.Sé que mi pequeño acto, tendrá su recompensa. Elle es muy sensible, gracias a Dios.
Por fin, callada, mí mi Señor.
—Tráeme una cerveza, que ya empieza el partido —ordeno.
No hay nada más placentero que mirar a Boca en la tele, sin escuchar el parloteo constante e histérico de una mujer.
Aunque esa mujer sea mi Elle.

Ángel y sus rarezas- Giselle Aronson

Me dijo que era raro apenas nos conocimos. Supuse que se refería a algunas mañas propias de su edad o la excentricidad que se les achaca a los escritores. Pero no. Ángel es un ser extraño, por demás.
Pude aceptar y comprender sus dificultades con el manejo del celular. Al principio creí que mis aptitudes interpretativas habían alcanzado su máximo esplendor cuando descubrí que mensajes como: “M?s sl ugr fbrshx&”, significaban: “Salgo para allá, poné la pava para el mate”. Era tal el esfuerzo que implicaba tal decodificación que un día lo eximí de responderme por el móvil.Su colección de tes saborizados es la envidia de todas las vecinas del barrio. Guarda con primor, cada saquito en una caja compartimentada de madera, con su nombre grabado en la tapa en un exquisito diseño de letras y flores barrocas.
Y no sabe conducir. Para él, es lo mismo un PT Cruiser que un Renault 4. Claro, que el señor se beneficia del vehículo y de mis servicios de incondicional conductora, pero jamás se ha ocupado del mantenimiento y nunca mostró interés alguno en aprender a manejar.
Esta tarde tengo que llevar a lavar el auto y Ángel está adosado a mí, desde hace horas. Yo lo adoro, debo reconocerlo, este hombre me cambió la vida, pero a veces se pone cargoso, sobre todo cuando voy a salir.Tengo que pensar alguna estrategia que me permita irme un rato, despejarme, tomar un café, leer y visitar a alguna amiga, mientras dejo el coche en el lavadero.
Hoy es domingo y juega Boca. Esa es mi gran oportunidad. Minutos antes que comience el partido voy a volverme muy locuaz y le contaré todo aquello que pase por mi cabeza. No lo podrá resistir y me pedirá, buscando las formas más inverosímiles, que me calle. Yo aceptaré, fingiendo docilidad. Una vez que Ángel esté hipnotizado, en estado catatónico, mirando a su equipo, yo partiré rauda hacia la libertad.

Exclusivo de La Cuentoteca

miércoles 19 de agosto de 2009

Por ti, soy capaz de cualquier cosa- Giselle Aronson y Miguel Dorelo

No debería ser así, pero...


Por ti, soy capaz de cualquier cosa-Giselle Aronson y Miguel Dorelo

Elle, amor mío, luz de mis ojos; si estás leyendo esta mensaje de amor descarnado, es porque no lo has destruido como a sus antecesores y has decidido darme la oportunidad de poder explicarme, de poder hacer un descargo sobre los hechos que, perdóname si te lo digo, has malinterpretado.
Sé que es difícil que logres comprender que todo fue debido a mi maldita timidez, esa, que tantos problemas me ha ocasionado.
Todos, absolutamente todos los pasos que di, fueron para poder acercarme a ti, el único amor de mi vida.
Cuando me interesé, conquisté y comencé a salir con tu mejor amiga, fue tan solo porque no me animaba a preguntarte un montón de cosas por pudor ¿Quién mejor que ella para conocer todo aquello que sobre ti ansiaba tanto saber?
¿Te acuerdas cuando me mostraste aquella foto de cuando eras niña? Estabas hermosa, mi cielo, resplandecías envuelta en ese guardapolvo blanco del colegio.
Mis ansias de conocer detalles de tu infancia, fueron las que me llevaron a iniciar aquel pequeño romance con tu madre. ¡Cuánto te ama! En esas noches juntos, me contó mil anécdotas sobre tus travesuras.
¿Estás comprendiendo, vida? Todo por y para vos.
También aquellos afaires con tus amigas del Facebook me ayudaron a reafirmar este inmenso amor que siento por tu personita; te adoran y me sentí muy feliz al comprobar de boca de ellas lo buen amiga que eres.
Lo de tu tía María del Pilar, cumplo en decírtelo, fueron tres meses en vano; ten cuidado, ella no te quiere tanto como te dice. Tampoco tus primas Gilda y Nanim; ni siquiera tu ahijada Oriana.
Solo pido comprensión, que abras tu corazón y me des la oportunidad de demostrarte que soy digno de ti.
Y, por favor, no te dejes llevar por las apariencias, no dudes de mi hombría, tu padre y tu hermano mayor, no significaron nada para mí y poco pude sacarles. Solo fue otra manera de acercarme más a tus afectos, aunque con resultados no muy positivos.

Tuyo para siempre. Te amo.
Angel.

P.D.: Perdón, me olvidaba. Si en nombre de nuestro gran amor, decides darme otra oportunidad, te pido un favor: no me esperes este fin de semana largo; me voy tres días a Camboriú con un grupo de científicos para estudiar el comportamiento de la abeja Maia en su hábitat ¡Es increíble lo que pude llegar a hacer esta deliciosa animalita!
Tampoco me llames ni me mandes mensajes; en la reserva ecológica no se permiten los celulares.
Besos.
Eres única.


Angel mío: Comprendo cada una de tus adorables palabras. ¡Cuánto me he emocionado con esta carta! Le agradezco a mi intuición el impulso de abrirla sin destruirla, como he hecho con todas las anteriores.
He podido darme cuenta del sacrificio al que se abocó tu espíritu desinteresado. Alcancé a ver la inabarcable dimensión de tu amor por mí, jamás hubiese imaginado que ser vivo alguno podría sentir de esa forma y ser quien haya despertado semejante adoración. Leyendo tu carta he experimentado, sin dudas, un momento sublime en mi vida, que tendré presente hasta la muerte.
Es por eso que no puedo dejar que continúes con la abnegada tarea de hacer todo lo humanamente posible para llegar a mí, sin revelarte la clave única que te dará el éxito que precisas para poseer mi alma, definitivamente. No eran, ni mi madre, ni mis amigas, ni todos mis familiares, quienes más me han conocido. No es a ellos a los que debías haberte acercado. El camino hacia tu búsqueda era tan claro que no has podido descubrirlo, tan al alcance de tus ojos.
La misma semana en que te conocí, contacté a un hombre que me ayudaría a saber todo sobre tu alma. Al principio nos pasábamos horas hablando de vos, de las estrategias que debía usar para convertirme en tu más grande y verdadero amor. Nos encontrábamos semanalmente primero, diariamente después. Llegó a ser una presencia imprescindible en mi vida, tanto, que con el paso del tiempo ya no fue necesario introducir tu nombre en nuestras charlas, tanta era la confianza que habíamos logrado. Así es como, tu psicólogo, hoy por hoy, es quien más me conoce y más cerca de mí ha estado, dentro de mi cuerpo y alma. Es a él a quien debías haber recurrido.
Mañana parto a las islas Fidji, lo acompaño a un congreso de psicología que allí se dictará durante dos semanas, así que no te preocupes, no creo que tenga oportunidad alguna de comunicarme con vos, mi celular no tiene tanto alcance.
Te deseo muchos éxitos en tus investigaciones
Un cariño
Elle

Exclusivo de La Cuentoteca

sábado 15 de agosto de 2009

Especial Reforma de la Santa Iglesia-Miguel Dorelo

Escena exclusiva de la visita del Señor a la Santa Sede con motivo de implementar las sanciones a La Cuentoteca por cometer pecado de blasfemia.

Apocalypse Now- Miguel Dorelo

El cielo se oscureció; rayos y relámpagos lo surcaron en todas direcciones.
Un poderoso estruendo, se apoderó de la escena, invadiendo todo.
Se escucharon gritos de asombro cuando la figura imponente fue apareciendo entre fulgores de colores extraños y un fuerte olor a incienso comenzó a expandirse. Rojo, negro, verde y blanco, surgieron de lo alto; los cuatro jinetes habían arribado.
En Armagedón, la batalla final estaba comenzando, y Abaddon, resplandecía.
En los repletos bancos de la parroquia, los feligreses aguardaban ansiosos el final de la historia.
El padre Fermín, en un costado, sonreía satisfecho. De a poco, estaban recuperando a las ovejas descarriadas. Esto de teatralizar el Apocalipsis, había sido una gran idea.
Y la banda sonora, se estaba vendiendo como pan caliente.

Publicado en Químicamente Impuro

Aggiornamiento necesario- Miguel Dorelo

Luego del éxito alcanzado con la puesta del Apocalipsis en la misa vespertina, el padre Fermín decide continuar con las reformas en su parroquia.
El Señor le ha encomendado recuperar a aquellos feligreses que han decidido emigrar a otras religiones.
Próximo objetivo: los niños.
La “Cajita Aleluya”, conteniendo media docena de hostias con distintos sabores, agua bendita gasificada bebible y sobre todo el rosario con puntero láser, está teniendo gran aceptación entre los pequeños.
Entre los más creciditos, el video-juego compatible con PC, Play Station, Wii y Gamecube, multiformato gracias a la intervención del Gran Programador y con la saga del nuevo y viejo testamento, está haciendo furor.
Solo un problemita empaña la alegría del padre Fermín:
—El más copado es Judas —dicen la mayoría de los adolescentes, al elegir personaje para iniciar el juego.

Publicado en Químicamente impuro- Reformado para La Cuentoteca

viernes 7 de agosto de 2009

Especial Incrédulo- Miguel Dorelo

Como prueba de mi descreimiento sobre estas cuestiones, subo una foto de mi gatito negro; eso sí, agarrando fuertemente mi pata de conejo.

Horóscopo- Miguel Dorelo

Se levantó más apesadumbrado que de costumbre; su mujer lo había abandonado, le quedaban solamente veinticuatro horas para saldar la hipoteca o dejar la casa, encima lo habían despedido de su trabajo y a su edad le resultaría difícil conseguir otro; hoy cumplía cincuenta años.
A pesar de todo, tenía un incentivo: su creencia total en lo que los astros le marcaban; nunca habían fallado en anticiparle el destino. Y a lo mejor…
Salió y a los pocos minutos estaba de vuelta con el periódico, esperanzado.
Allí estaba: en la última página, como siempre. Leyó:
para los nacidos un en un día como hoy, seis de Agosto: tenga fe en el futuro; la solución a todos sus problemas, vendrá desde el cielo en forma de luz intensa.
Hirohito, sonrió: todo mejoraría. Su reloj estaba por marcar las 8:15 horas de ese hermoso día del año 1945 en Hiroshima.

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La mala suerte no existe- Miguel Dorelo

Detrás de toda superstición, suele esconderse el miedo y su fiel compañera: la ignorancia.Hoy es viernes 13.Hoy me caso y luego me embarcaré con mi esposa en un crucero de lujo.En el último mes, he pasado por debajo de escaleras, se me han cruzado gatos negros y he derramado sal. Rompí un espejo de la sala y en ese mismo lugar, abrí un paraguas color amarillo. Nada me sucedió, por supuesto; me considero una persona inteligente y alejada de esas supercherías.
Acabo de pasar por la White Star Line y me han entregado los billetes de embarque. Me informaron que saldremos desde Southampton esta misma tarde.
Nuestro viaje de bodas a bordo del Titanic será inolvidable, estoy seguro.

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Colorterapia- Miguel Dorelo

Siempre me vanaglorié de ser un ser pensante y racional. Pero, el peor crítico de una persona, suele ser uno mismo. Cuanto tiempo desperdiciado por haber vivido auto engañado por falsas y prejuiciosas premisas.
La primera vez que me hablaron de terapias alternativas, me reí por dentro y tuve que hacer un gran esfuerzo para no hacerlo en la cara de quién me lo propuso.
—No creo en esas cosas —dije.
¡Que equivocado estaba!
Cuando, acosado y sin salida de este estado de depresión nerviosa aguda y al borde de adoptar una resolución fatal, me volvieron a proponer el tratamiento acepté.Y no me arrepiento; estoy curado.
Colorterapia es la palabra mágica.
El violeta intenso del billete de quinientos euros, el siempre esperanzador verde del de cien dólares y el de cincuenta libras esterlinas con su hermosa policromía, han sabido calmar mis nervios.
Soy otra persona.

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martes 28 de julio de 2009

Un buen trabajo- Miguel Dorelo

Un simple destello marcará el final de un trabajo perfecto...

Un buen trabajo- Miguel Dorelo

Paciencia, sobre todo mucha paciencia. Ahí está la clave.
Solo esperar el momento exacto.
Estar atento al más mínimo movimiento y sobre todo, no subestimar nunca al objetivo.
Una buena herramienta de trabajo resulta imprescindible; la mejor aliada para conseguir resultados óptimos.
Gracias a Dios, lo proveían con materiales de primera; esa misma mañana se había deleitado contemplando su nuevo “juguete”: zoom 2.5-10 x, intensidad luminosa variable, cristales Hi-Resolution multitratado de catorce capas y apto para el día y la noche. Una joyita.
A través del objetivo de 50 mm. volvió a observar: un magnífico ejemplar macho, muy joven, solo. Mejor. Cuando actuaban en parejas, todo se complicaba.
Ajustó el corrector de dioptrías y aguardó.
Realmente, una cabeza magnífica, se dijo.
Estaban dadas todas las condiciones para la realización de un trabajo de primera.
Aún no…, murmuró.
Esperaría a que la luz le diera de lleno.
Siendo más joven, la ansiedad lo había llevado a cometer un par de errores que luego lamentó. No estaba dispuesto a volver a repetirlos.
Otro vistazo…
Son más inteligentes de lo que se podría suponer; casi se diría que sospecharan algo. Este en especial, calculaba cada uno de sus movimientos como si lo hubiese olfateado, aunque sabía que por la distancia a la que se encontraba, esto no era posible.
A pesar de su profesionalismo se sentía exultante, ansioso. Sabía que cuando lograra cumplir con su cometido se sentiría muy orgulloso. Su padre lo había hecho antes y en momentos como este, solía recordar las anécdotas que le contaba cuando aún era un adolescente. Hermosa época aquella en la que decidió que seguiría sus pasos.
Se estaba moviendo de nuevo, esta vez con menos precaución. Siempre terminaban por confiarse.
¡Ahora! Su dedo índice actuó casi por instinto. Un pequeño destello y aquél familiar sonido, música para sus oídos.
Estaba hecho.
Con una sonrisa a flor de labios, comenzó a desarmar el equipo.

—Buen trabajo, como siempre —lo felicitó el jefe del operativo observando el cuerpo.
Es más joven de lo que suponíamos en un principio. No se preocupe, el sujeto era menor de edad pero con un frondoso prontuario. Hablé antes con el juez y autorizó la operación: parece que entre los rehenes de la farmacia justo había una clandestina noviecita suya y no quería correr riesgos.
Váyase a su casa que yo me ocupo de todo.
Y saludos a su padre.


Exclusivo de La Cuentoteca