domingo, 16 de octubre de 2011

Matarla- Miguel Dorelo


Matarla- Miguel Dorelo

Esa mañana se levantó con la decisión tomada: la mataría.

No había pegado un ojo en toda la noche, yendo y viniendo entre la habitación y la cocina. Litros de café habían colaborado malamente en acentuar aquél insomnio que lo acosaba desde hacía varias semanas. Su salud se resentía cada vez más aceleradamente y en uno de los pocos momentos de lucidez que se colaban entre sus desquiciados pensamientos, comprendió que no podría continuar de esa forma por más tiempo.
Tanto la había amado como ahora la odiaba; aunque había momentos en que no llegaba a discernir uno y otro sentimiento.

Volvió a abrir todos y cada unos de los mails intercambiados, visitó su blog y su muro de Facebook; releyó sus últimas subidas a Twitter y se quedó varias horas observando su fotolog.
No me quedan alternativas, concluyó. Solo su muerte aliviaría en algo todo ese dolor que ahora sentía.

Se habían conocido casi de casualidad por un comentario de ella en el Facebook durante un intercambio no demasiado serio sobre un tema aún más nimio; un “me gusta” en uno en especial y el consiguiente “pedido de amistad” rápidamente aceptado. Ir de inmediato a su perfil y mirar antes que nada las fotos: no estaba para ganar un concurso de belleza, pero tenía algo que lo atrajo de inmediato, aunque en “información” no había demasiadas coincidencias en gustos musicales, autores preferidos ni películas favoritas.
Comenzaron con un par de mensajes privados, intercambio de mails y luego a chatear varias veces al día. Acentuaron las coincidencias y fueron raleando todo comentario sobre lo que los diferenciara. Finalmente, se enamoraron.
Todo lo que sube, baja, todo lo que empieza, termina. Filosofía barata de café pero no menos cierta y aplicable aún, y sobre todo, en las relaciones amorosas. Cuando algo ya no tiene razón de ser lo mejor es terminarlo a tiempo, guardar el mejor recuerdo posible y continuar el camino. El problema se plantea cuando el final es establecido por una sola de las partes. Un día, ella no se conectó; otro, rechazó un pedido de “charla” en el Messenger aduciendo que justo estaba saliendo de mi casa. Algo estaba mal. Tres días después, y luego de infinidad de mails mandados por él, llegó la escueta respuesta de ella: necesito tomarme un tiempo para pensar.

Varios meses con infinidad de intentos infructuosos siempre rechazados por ella hasta llegar a la fatídica noche en que leyó en su muro “Juana cambió su situación sentimental a tiene una relación”; fue rápidamente a su perfil y leyó un nombre que no conocía adosado al de su amada.

Luego el insomnio, el café, la angustia, más café, los malos pensamientos, la mañana y la decisión final.
Se levantó de la cama, se duchó, tomó unos mates y extrañamente en calma salió de su casa; entre sus ropas llevaba un cuchillo, el más afilado que tenía, el de los asados de los viernes con la barra de amigos; comenzó a caminar hasta el garaje en donde guardaba su auto. Subió en él y partió hacia la casa de ella. En el peaje preguntó cuál era el camino más corto hasta su destino, la ansiedad lo estaba matando y solo deseaba poner el punto final y definitivo a toda esta historia.

Durante todo el trayecto se preguntó cómo sería ella en persona, que tono de voz tendría y si en verdad sus ojos eran tan hermosos como los de su fotografía favorita, esa que había impreso antes de salir y ahora lo observaba desde el tablero de su automóvil.

Elaborado para La Cuentoteca

13 comentarios:

Claudia Cortalezzi dijo...

Estoy pensando en borrarte de amigo, Dorelo.
Bueno, ahora en serio, está buena la historia. ¡Cuánto odio se puede juntar en la Web!

Beso
Claudia

Salemo dijo...

Un loco el desgraciado este. Está bien que ella a lo mejor se lo merece, pero me parece que el tipo exagera un poco.No hay que matar a los contactos, con borrarlos es casi suficiente.
Y no te preocupes, no sé manejar ni tengo auto.Y jamás mataría a una hermosa compañerita heliconia.
Gracias y beso.
Miguel Angel

Claudia Cortalezzi dijo...

Ah, menos mal...

chely dijo...

Tu relaro me recuerda a un artículo que leí hace años
...los sentimientos que provoca la web, además de la gran necesidad de expresarlos, como para que todo el mundo se entere de los pesares que vive cada persona,que, detrás de una máquina es mas fácil manifestarlo. En fin algo así...
Vuelvo a felicitarte!
Me gusto mucho Miguel

Salemo dijo...

Hay cada loco y cada loca en la web, Chely. Hay que andar con cuidado, vos ojo.El problema es cuando se sale de la web y se instala uno en la vida real.Mirá el caso nuestro: somos de la misma ciudad, hace meses que nos comunicamos por internet y no nos conocemos personalmente. ¿Y si resulta que uno de los dos es un asesino serial? ¿Y si somos los dos?.Que se yo, yo pensaba invitarte a tomar un café para leerte algunos poemas, pero ahora me dio miedo.
Que cosa la web.
Un beso y gracias por pasar.

chely dijo...

jajaaaa
Si! soy una asesina en la realidad!!

Te acuerdas del dicho ...¿Pueblo chico infierno grande? No temas, no te pasara nada jojojojo
Abrazo asesinoooooo

Salemo dijo...

Dos cosas:una, si en estos días desaparezco, ya saben cuál podría ser el motivo.La otra, consultaré con mis abogados y en caso de ir a tomar el café con Chely, trataré de ir con custodia y a algún lugar que sea de fácil escape.

A.R.N. dijo...

pero que gente obsesiva y exagerada que anda por la vida y por la web, bah, no se que es lo que me asombra, si yo te conocí a vos...
muases

Salemo dijo...

Pero yo soy un ser delicioso, manso y tranquilo (gracias Piero), Aída. Nada que ver con el loco este. Mis amores virtuales pueden estar lo más tranquilitas... Y las otras también. ( en total son dos, una de cada una, pero me gusta exagerar).Jamás le haría daño alguno y de ningún tipo a alguien que haya tenido alguna cuestión amorosa conmigo; si en algún momento hubo algo, ese algo alcanza para inmunizarlas contra cualquier agresión mía, haya como haya terminado todo e independientemente del buen o mal recuerdo que guarde.Bueno, alguna pavadita para hacerlas renegar he hecho, pero es porque soy muy juguetón.
Sepanlón: las sigo amando a todas ( a las dos, bah).
Y a las próximas, también las voy a amar para siempre a todas.
Ya me emocioné.
Muases no agresivos ni invasivos.

Analía dijo...

Hola Miguel. Ya me estoy acostumbrando a esos fines inesperados!... Y los espero, en todo lo que leo de vos. Màs allà de la historia yo rescatè esto que me gustó en especial... Cuando algo ya no tiene razón de ser lo mejor es terminarlo a tiempo, guardar el mejor recuerdo posible y continuar el camino. ... Besos.

Salemo dijo...

Eso dice el personaje; yo prefiero hacerles la vida y imposible y amargarlas lo más que pueda. Lo único que faltaba es que quisiesen ser felices con algún otro. Ni loco que estuviera. Por algo soy bien macho.Mujeres.

Laura dijo...

Soy nueva por aquí, pero tu relato me ha encantado. Por el reflejo de que algo verdadero y pasional puede ocurrir en la red, y por la "falsedad" que muchas veces suponen los "te quiero", "me gusta", "te sigo", etc,etc.

¡Hombre!, tanto como para desear matarla ... pero ...¿por qué no?, si al otro lado nunca sabemos con certeza quien se encuentra ....

Prometo ser buena chica y me apunto de seguidora para mis ratos de relatos más largos.

Un abrazo,
des demispalabrasylasvuestras.blogspot.com

Laura.

Salemo dijo...

Hola, Laura. Bienvenida. Gracias por el halago.
La red es un "mundo" muy especial, creo que con algunas características completamente nuevas en el comportamiento humano, principalmente esa de no saber realmente donde está lo verdadero o lo falso. Y bien pueden pasar cosas como las de este relato. Insisto que me parece que es suficiente un bloqueo, pero hay gente que se toma todo muy a pecho. Sé buena chica y pasá cuando quieras. Hay varios mini-relatos entre los cuentos un poco más extensos. Pasaré por tu blog.
Un beso.
Miguel Angel.