
ENTROPÍA
Miguel Dorelo
Fin.
Luego de haber quedado viudo, mi esposa y yo tuvimos nuestro primer hijo.
Fue un regalo del cielo, ya que Facundito, nuestro segundo hijo estaba insoportable y ahora tendría con quien jugar.
Además, por suerte tuve un buen año y ya tengo el techo propio; quedó muy lindo. El año que viene, encararé las paredes y si me esfuerzo lo suficiente, luego construiré los cimientos.
Ahora puedo quedarme tranquilo y dedicarme de lleno a mis cosas.
Apagar mi computadora, por ejemplo, y empezar a teclear este cuento sobre mi tendencia natural a la pérdida del orden.
Con un poco de suerte, antes de que lo termine, seguramente ganará algún premio.
Eso haré. Mañana lo mando a un concurso que cerró el mes pasado.
Miguel Dorelo
Fin.
Luego de haber quedado viudo, mi esposa y yo tuvimos nuestro primer hijo.
Fue un regalo del cielo, ya que Facundito, nuestro segundo hijo estaba insoportable y ahora tendría con quien jugar.
Además, por suerte tuve un buen año y ya tengo el techo propio; quedó muy lindo. El año que viene, encararé las paredes y si me esfuerzo lo suficiente, luego construiré los cimientos.
Ahora puedo quedarme tranquilo y dedicarme de lleno a mis cosas.
Apagar mi computadora, por ejemplo, y empezar a teclear este cuento sobre mi tendencia natural a la pérdida del orden.
Con un poco de suerte, antes de que lo termine, seguramente ganará algún premio.
Eso haré. Mañana lo mando a un concurso que cerró el mes pasado.
Publicado en Químicamente Impuro
2 comentarios:
Muy bueno...
...saludos
Gracias, Ciber. El mini tuvo una buena repercusión cuando fué publicado en Quimicamente Impuro.
Retribución de saludos.
Publicar un comentario