
El sabor de ella- Miguel Dorelo
Fue una noche maravillosa.
Desde temprano, la dulzura de su mirada anticipó lo que vendría.
Más tarde, lo empalagó con sus besos, en la cocina, en el living, el pasillo.
Salieron del placard al que habían entrado por error cegados por la pasión y terminaron finalmente en el dormitorio de ella.
Luego él se fue.
Toda esa mañana siguiente la recordó; su boca con gusto a miel, sus pezones dulzones como frutillas bien maduras, su cuello que sabía a helado de vainilla.
Y sobre todo, el dulcísimo sabor de su sexo. Jamás había probado algo así. Se sintió automáticamente transportado a lugares nunca antes vislumbrados siquiera.
Quedaron en volver a verse lo antes posible.
—Yo te llamo —había dicho ella.
Pero, al recordar el sabor prohibido que esa noche había probado, no pudo aguantar. Aún lo conservaba en su boca como si el tiempo no hubiese transcurrido.
Marcó su número. Ella no atendió.
Su angustia fue en aumento. También su preocupación.
Volvió a marcar. Nada. Esperó que se activara la casilla de mensajes.
—Te acabás de comunicar…
En el último segundo, casi se arrepiente. Pero no, Sabía que debía hacerlo. Decidió dejarle el mensaje.
—Mi amor, disculpáme pero estoy muy preocupado por vos. ¿No te convendría consultar a un diabetólogo? Me parece que tendrías que aflojar un poco con tu adicción a los chocolates y los dulces. Lo tuyo no es normal, quizás mucho azúcar en sangre. Pedile un turno lo antes posible. Beso. —descargó aliviado.
Nada más hermoso que preocuparse por la salud del ser amado.
Exclusivo para La Cuentoteca
7 comentarios:
Caramba! Caramelo, caramelo, mucha azúcar dentro y fuera del envoltorio, parece, no? Mire que pasar del aliento a manzanas a la vainilla del sexo... melitus grave!
Me gustó mucho, Dorelo. Deja... cómo decirlo... un gran sabor de boca. De verdad, muy bueno.
Bueno, don Ogui, siempre me había intrigado eso del dulce sabor del amor; me decidí y al fin pude comprobarlo in situ. No creí que fuera tan así. Lo peor, o lo mejor, es que parece que crea adicción. Por lo menos en mí,digo, en el personaje.
Gracias, Rafa. Diste con los términos adecuados. Esa es la sensación que queda: una muy dulce sensación.
para empezar el año, nada menos que una buena sonrisa no?
este relato me hizo reír, gracias.
Ese era el objetivo, Ingrid.
Me alegra que te haya hecho reír y haya servido en parte para un buen comienzo de año.
Saludos.
Miguel
Bueno y final sorpresivo. Yo esperaba que el tipo iba a sufrir un coma diabético
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