
Mimetización- Miguel Dorelo
Cuatro días de gestación en el vientre materno. Su infancia se consumió en tres meses. Cuarenta días bastaron para dejar atrás la adolescencia.
Ya adulto se enamoró de múltiples amores no correspondidos, mujeres fatuas que no lo comprendían. Esto y algunas otras pequeñas cosas, le consumieron más dos años y medio de su preciosa vida.
Su envejecido cuerpo de cuatro años ya no resistiría mucho tiempo más; se acercaba el final y él lo sabía.
Pero, esto no lo apenaba; todas sus vivencias las transformaba en palabras y este era su gran consuelo.
—Tuve una buena vida —se dijo —Y todos me recordarán cuando ya no esté en este mundo.
Y era cierto. Su obra y su vida estaban íntimamente ligadas.
Sus micro-ficciones eran realmente fabulosas.
Exclusivo de La Cuentoreca
16 comentarios:
debo creer que no todo lo hacía tan rápido? o debería temer que sí? así cualquiera envejece velozmente...
Parece que lo muy breve era lo suyo en todos los sentidos. Una vida intensa la del tipo.
Manejando era bravo: Pergamino-Tandil en 12 segundos.
12 s? Un buen émulo del carlito de la feyayi... bueno. Avise así preparo un asado, locro, cazuela, curry de pollo, sopa de ajo, polenta con perdices y pierna de ternera con papas bravas para los doce almuerzos, siete cenas, dieciocho desayunos que tendrá ese fin de semana antes de volver. Ahora, en subida cuánto le mete?
Si me invitan, yo llevo los alka-seltzer.
Miguel Ángel, este cuento está espectacular. Te felicito.
Florieclipse, venga pero los alka seltzer que sean de acción rápida... más bien ultrarrápida...
Florieclipse, venga pero los alka seltzer que sean de acción rápida... más bien ultrarrápida...
Vamos para allá, don Ranea.La Mexicana ( esxcusa para escribirlo como a ella le gusta)y yo.
Esteban, muchas gracias por el elogio.Repito que la musa es la Mexicana (Carmen "Florieclipse" Carrillo)que nos mandó las bases de un concurso cuyo tema era mini-ficciones sobre mini-ficcioneros.
De momento sentí vértigo, pero por estar imaginándome todo el rollo de la gestación y etc. Es muy bueno y esto me gustó mucho: "todas sus vivencias las transformaba en palabras y este era su gran consuelo".
Abrazos.
Tranquila, Clarice. Si el tipo no siente vértigo para que sentirlo vos.
Gracias por pasar y por el elogio.
La musa mexicana produjo una auténtica vida en formato Mini, Dorelo. Muy buen cuento, totalmente esencial.
Por cierto, cuando hagan la sopa de ajo avísenme. Pongo el aceite de oliva y los ajos morados. Soy devoto.
Gracias, Javi. Con tan linda musa, todo se me hizo fácil.
Estás invitado, desde ya. Don Ranea te manada las coordenadas de Tandil, ciudad preciosa si las hay.
Sí... siga la ruta 29. La toma en Brandsen. Al principio parece desierta, pero después se da cuenta que sí. Que está desierta. Pero en compensación, encuentra perdices, ñandúes, peludos, teros, chajáes, cigüeñas africanas, horneros, biguás, garza blanca, caranchos, aguiluchos, halcones azules, patos criollos, bandadas de ellos y dependiendo de la fecha puede encontrar también golondrinas, que vienen de los balcones de Bécquer. Y rinocerontes que vienen de los arcones de Ionesco, y guacamayos que vienen de la tumba del obispo Beckett. Se puede sentar ahí a esperar a Godot que Godot, contra todo pronóstico, por ahí, quién le dice que viene.
Eso sí, si viene a Tandil, no venga en manada. No sin avisar... plis
¡Que lo parió! Todo el discurso que se mandó don Ogui para meter el bocadillo de la "manada" y ensañarse con este pobre escriba que quiso decir "manda".
No importa; como siempre, le hecho la culpa al teclado y listo.
Y menos mal que se le pasó "esxusa" que vaya a saber que quiere decir, cuando en realidad quise decir "excusa". De ahora en más usaré la "vista previa"
¿Vista previa? Para nada Miguel, merece la pena cometer un error para lanzar la imaginación de Don Ranea, que nos hizo un repaso por la fauna universal de lo más interesante.
A partir de ahora, intentaré dejar algún gazapo en mis escritos, parece que servirán de disparadores...
No juguemos con fuego, Javi. Don Ogui es un depredador de la palabra y más vale no provocarlo; nos puede acarrear consecuencias neuronales de difícil pronóstico. Aunque reconozco que es difícil vencer la tentación de ser generadores indirectos de una de sus historias. Las cuales, repito, puede traernos consecuencias imprevisibles.
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