
La invitada - Javier López & Miguel Dorelo
Ella llegó esa noche de improviso, justo después de un mal día en el que no había tenido tiempo ni para pasar por el supermercado.
Me cogió sin nada en casa. No pude ofrecerle un té, o un café, o un aperitivo... cualquier cosa, aunque hubiese sido una bolsa de patatas fritas. Algo como para ganar un poco de tiempo mientras planeaba una estrategia que me permitiera pasar la prueba.
—Te quiero ya —me susurró, mientras me miraba de esa forma que sólo ella sabe hacer.
Así que no llegó a sentarse y me invitó con un gesto a que la acompañara sin más premura.
—Ven conmigo, ya es hora —fueron las últimas palabras que escucharon mis oídos un segundo antes de entregarme por completo a sus brazos.
Los informes de mi autopsia hablaron de muerte súbita.
5 comentarios:
¡Bien por los dos! T'a güeno, chei
Gracias, María. En nombre mio, pero yo creo que Javi también te lo va a agradecer.
Una súbita muerte para una muerte súbita!
Saludos.
¿Por qué no estaba prevenido el hombrecito? Yo deberé tener despensa extra por si acaso, jajaja...
Muy bien por las cuatro manos. ¿Y si llegaran otro par?
Un beso Miguel.
No sabemos, Clarice. Las cosas pasan en los momentos menos oportunos.
Está en carpeta otra colaboración con Javier. en el blog ya hay algunas cosas escritas a cuatro manos. En el momento que tenga tiempo las voy a etiquetar para que queden más evidentes. Veré también de incrementar el sistema enganchando a algún otro colaborador o colaboradora.
Otro beso para vos.
Publicar un comentario