jueves, 15 de julio de 2010

Micro sex- Miguel Dorelo

El sexo sin amor es una experiencia vacía. Pero como experiencia vacía es una de las mejores.
( Woody Allen).

Eternidad efímera- Miguel Dorelo

Al principio ella no le llamó mucho la atención. No es que no fuera una linda señora, solo que probablemente anduviera algo distraído.
Pero poco a poco se le fue metiendo por los ojos, el corazón y la mente.
Querer estar con ella fue la más que lógica consecuencia.
—Cuando sea, será para siempre —dijo —Para toda la eternidad.
Y un buen día coincidieron en tiempo y lugar.
La trató con dulzura, delicadamente; le hizo el amor lenta y suavemente, como en
cámara lenta. El sexo tántrico era su especialidad.
Claro que no siempre el tiempo es percibido de la misma manera por unos y otros.
— ¿Eso es todo? —dijo ella decepcionada, mientras se vestía y se marchaba.
Jamás se volvieron a ver.

Especialidad- Miguel Dorelo

La conoció en una librería de usados por Corrientes, un viernes a la tarde.
Ella tenía en sus manos “Trópico de cáncer”, de Miller; él acababa de descubrir una vieja edición de “Amores extraños” de Ballard.La charla entre ellos fue consecuencia directa del amor por lo erótico que compartían.
Pocos minutos después abordaban un taxi que los llevaría al departamento de él.
Algo de beber para entrar en clima y luego él, tomando la iniciativa, comenzó a desplegar toda su sabiduría sobre el tema.
Luego de dos horas, ella, probablemente decepcionada y recogiendo su abrigo dijo:
— Te soy sincera: tenés una buena voz, estos relatos son muy buenos y tu dicción es perfecta, pero no era en lo que había pensado cuando me dijiste que eras un especialista en sexo oral.

Elaborados para La Cuentoteca

16 comentarios:

María del Pilar dijo...

Hola, Miguel.
Muy divertidos los cuentos, por lo menos para mí que los leo, aunque parece que a ellas no les fue tan bien. Además, me gustó el enfoque que les diste, al ponerte en el lugar de la mujer y poder describir como se siente en determinadas circunstancias, cuando espera algo más del otro.
Un saludo afectuoso

Salemo dijo...

Yo no sé que me está pasando, María. Ahora me pongo del lado de ellas. ¿Donde quedó ese machista que tantas satisfacciones me ha dado? Si sigo así, voy a terminar aprovechando la nueva ley y a casarme con el primero que se me cruce.
Un beso.

Clarice Baricco dijo...

Vaya vaya, al menos no fuiste tan machito eh?
Bien, los cuentos tan reales además.

Besos.

Javi dijo...

Lo bueno, si breve, dos veces bueno. Y esto también es aplicable para el sexo... escrito.
Con estas dos micros lo has conseguido. Se leen rápido, el mensaje es claro, y además son divertidas.
La del sexo tántrico ya la conocía. Y es destacable cuando algo que conoces te vuelve a sorprender.
Un saludo, Miguel.

Antonio dijo...

Me gustaron ambos cuentos. A veces Dorelo nos tiene atrapados en su cuentoteca durante largas horas. Eso es trampa.

Salemo dijo...

Clarice: primero,el autor es bien machito. No sé si pasará lo mismo con estos dos ( ¿o será el mismo?)personajes. A veces coincide que personajes y autor se parecen , pero esta vez te aseguro que...no me acuerdo.
Besos, bien de hombre. Creo.

Salemo dijo...

Viste como son las mujeres, Javi. Yo coincido con lo que decís, pero ellas se ve que no estaban de acuerdo. Que cosa indescifrable que son. Me he cansado de investigarlas, bueno, creo que solo fueron dos ejemplares en toda mi vida, pero como son todas iguales, fue suficiente para llegar a la conclusión final: no son de este mundo.
Gracias por elogio y visita.
Saludos.

Salemo dijo...

Antonio:me alegra que te hayan gustado. Con respecto a lo otro, estoy trabajando en un larga duración que subiré a la brevedad.
Sé que en estos tiempos que corren, la vedette son los mini relatos, pero yo siempre queriendo dar la nota e ir contra la corriente.Mi psicólogo dice que es para llamar la atención, pero estoy seguro que no sabe nada, el desgraciado ese. Rebelde al pedo,me dice y que después me quejo si el éxito no me alcanza:que tendría que empezar por dejar de correr para el lado contrario.
Saludos.

María Taltavull dijo...

Impecables estos relatos, Miguel. ¿Qué maestría para condesar tanto en tan pocas líneas! Me saco el sombrero...

Eternidad efímera, un cuento con sutilezas, suavidades, curvas y calidez. Qué pana que ella no estaba a la altura de la circunstancias. Una pena.

Especialidad, creo que con el final da un paso de comedia. Empieza creando un clima que se siente, que invita a hacerse cómplice... Lo mismo, qué falta de tacto y elegancia esa señorita...

¿Qué le anda pasando a las mujeres de estos cuentos?

Ogui dijo...

Muy bueno su relato, aunque tener esas experiencias escuece algo el alma. Espero que sus personajes estén repuestos de la escaldada. Me permito recordarle estos versos
Amor no es literatura
si no se puede escribir en la piel.
Que el gran Serrat dedicó a esa mujer que es exactamente lo opuesto de la segunda, por ejemplo.
El primero da ternura. Digo, en serio. Vivimos un tiempo tan nuestro que muchas veces no medimos las consecuencias ni aún en un acto vacío como dice Allen.
Entre el sexo oral y el tántrico, parece que el personaje (¿será el mismo, será otro?) va a tener que hacer algo para reponerse. No sugiero nada.

Rafael Vázquez dijo...

Magníficos ambos, Dorelo, me gusta la incomunicación, la contradicción, la soledad irreductible que envuelve a tus personajes. Son algo así como samsas de lo cotidiano.
Dsfruté mucho de la lectura.
Abrazo.
Rafa.

Rafael Vázquez dijo...

Ah, se me olvidaba, espero tus micros de 140 caracteres en facebook. Aunque ya tengo muchas tuyas para una tanda en RP soy unsaciable y quiero más, jeje.

Salemo dijo...

Eso,María ¿Qué les anda pasando a las mujeres de estos cuentos, eh?
En el primer caso, yo creo que habrá sido una cuestión de piel, o aeróbica; por ahí a la señora le gustaba algo más atlético. Pero,bueno no siempre se coincide con los gustos y convengamos que está en todo su derecho en presentar su queja si no le satisfizo la actuación de su acompañante.Que conste que hoy le doy la razón porque estoy bueno, es posible que mañana cambie de opinión.
En el segundo caso, posiblemente solo haya sido un malentendido.Con un buen diálogo, oral desde ya, todo puede arreglarse.Esperemos que si sucede, esta vez ambos queden conforme.

Salemo dijo...

Don Ogui: coincido, no debe ser fácil salir de alguna de las situaciones, menos aún ambas,sin alguna marca en el alma y/o corazón, digo yo que a veces tiendo a exagerar.
Es cierto que sería ideal medir consecuencias para lo que fuera, pero no es lo habitual ni creo que algún día lo sea. Seguiremos sufriendo por haber hecho y por lo contrario.
Yo espero, por el bien de todos, que los personajes sean dos, porque si es el mismo, ese muchacho va a terminar mal.
También espero que sepa reponerse.Le aconsejaría que insista con ese tipo de prácticas, que si bien a lo mejor no curan, alivian y divierten.
Gracias por elogios y visita.Y cuando quiera, sugiera. Tiene usted libertad absoluta en este espacio.

Salemo dijo...

Gracias, Rafa.Lo de Samsa es exagerado; yo creo que Kafka escribía un poco mejor. No mucho mejor, pero si un poquito.
Sobre mis sufridos personajes debo decir que debe ser reflejo de mi poco amor hacia los super héroes y lo contrario hacia la persona común, con todos sus pesares y contradicciones.
Por lo general esto ya lo he comentado antes, suelo describir una situación puntual tratando de no juzgar, que el lector "cierre" el relato como más se acomode a su idiosincrasia. En estos dos casos, no tomo partido ni por ellos ni por ellas ( o él y ella, no sé si son los mismos personajes, lo juro). A veces me baso en experiencias propias, exageradas o idealizadas, otras en casos ajenos y muchas veces la situación antecede a la creación de los protagonistas.
No voy a revelar cuando estoy personalmente muy involucrado en la trama; nadie está obligado a declarar en su contra.
Micros de 140 caracteres, creo que tengo alguno más hecho. Si ubico o se me ocurre algo, lo subo. Espero no hacerlo con alguno que ya lo haya hecho.Los que me conocen bien saben que soy bastante nabo (tonto).
Un abrazo.

Rafael Vázquez dijo...

De nada, Dorelo, gracias a ti por los buenos ratos que dan tus historias. Sigo pensando que hay algo de cierto en lo de Samsa de lo cotidiano, en el sentido de que tus personajes no despiertan convertidos en cucarachas, pero sí parece rodearles siempre una fatalidad que los conduce al permanente fracaso en las preocupaciones, proyectos y asuntos cotidianos. Como tú dices, son antiheroes, y eso son para mí los personajes de Kafka.