sábado, 10 de julio de 2010

Tiempo de juegos- Miguel Dorelo

Juegos difíciles de jugar...


Tiempo de juegos- Miguel Dorelo

Él regresa a su casa a esa hora en que la luz del sol se retira lentamente y otras empiezan a encenderse tratando vanamente de imitarla.
Saluda a su esposa y a sus hijos, acaricia al gato. Toma dos mates antes de pasar por la ducha y de acostarse un rato antes de cenar. Apenas apoya la cabeza en la almohada comienza a imaginarse el fin de semana y un nuevo encuentro con ella. El sonido del motor de la heladera al arrancar le recuerda donde está.
Ella está sola desde hace ya un tiempo. Como casi todas las horas que pasa en su departamento. Prende la tele para no pensar demasiado. Es Jueves, y en algo así como cuarenta y ocho horas él llamará por el portero, dirá soy yo como si existiese la posibilidad de que no lo sea. Y luego el primer beso, después un mutuo como andás; evitando a toda costa referencias dolorosas a hogares actuales y pasados. Después un par de horas para el amor o algo que se le parece, otra hora para un capuchino y los reproches de siempre, mañana le cuento todo y me vengo para acá, siempre decís lo mismo, es que pienso en los chicos, y el andáte por favor final.
Luego, como todas las semanas de los últimos siete meses, se activarán los mecanismos de defensa.
Él, hará el asado dominguero y dormirá la siesta antes de ponerse a mirar el partido. Si los chicos se duermen temprano, tratará de evitar a su mujer, aplazando por enésima vez la confesión redentora que lo convierta de nuevo en hombre.
Ella, se levantará temprano y mal dormida. No podrá evitar el llanto al lavar las dos tazas con los restos de café sabiendo que una sobrará al prepararse el desayuno. Juntará coraje y llamará a alguna compañera del trabajo para que la acompañe esa tarde al cine.
Los putos domingos deberían durar mucho menos.
Por suerte el sueño acumulado le alcanzará justo para llegar a la tabla salvadora del lunes y la rutina oficinesca.

Y el miércoles a más tardar, aunque él no lo haya hecho antes, ella lo llamará y tan solo dirá te espero el sábado y colgará enseguida, no deseando escuchar su voz para aliviar aunque sea en algo el dolor.
Y la rueda seguirá girando casi infinitamente, hasta que alguno de los dos, o ambos, decidan que ya no es tiempo de juegos.

Elaborado para La Cuentoteca




11 comentarios:

Antonio dijo...

Pintura cescarnada de la realidad. Los personajes estremecen.

María del Pilar dijo...

Profundo, realista, me gustó.
Abrazos cordiales

Salemo dijo...

Realidades sobre las que a veces tenemos una mirada superficial. Muchas veces la imagen de los amantes es solo romántica, aventurera. No digo que siempre sea como en mi relato, pero tampoco creo que siempre sea como suele pintárselo.
Al final, claro, va a depender en gran parte de los protagonistas.
Gracias Antonio por pasar.

Salemo dijo...

María del Pilar: es lo que trato de conseguir cuando escribo estas historias. Últimamente estoy un poco demasiado serio, pero llegué a la conclusión que un poco de seriedad me está viniendo bien.En todos los sentidos.
Gracias y otro abrazo para vos.

MARIA PIA DANIELSEN dijo...

Realidad brutal contada de manera natural y descarnada.El juego de no estar en ningun lado y sobrevivir dividido. Muy bueno.

Salemo dijo...

Dolorosa realidad de no estar en ningún lado y sobrevivir divido, justísimas tus palabras, María Pía.
A todo aquél que haya pasado por alguna situación parecida, si puso cuerpo y alma, difícilmente le haya sido sencillo resolver la situación sin sentir algo doloroso en algún momento.Pero es la realidad de las relaciones humanas; también y seguramente, los protagonistas habrán tenido sus muchos (o pocos) buenos momentos.
Gracias por el elogio.

María Taltavull dijo...

Permiso... A ver si hoy puedo dejar mi comentario...

Miguel, te felicito por esta creación literaria, un espejo humano con interminables reflejos. Me pareció un relato certero, nítido, con sutilezas para ver más allá. ¡¡¡Bravísimo!!!

El tema, ni más ni menos que la vida misma: simple y verosímil. Y esa es la idea de la literatura, buscar lugares de correspondencia, lograr movilizar al lector, conquistar un espacio de identificación... Otra vez, ¡bravo!

Los vínculos son complejos, la vida no es simple ni fácil y cada cual encuentra los recovecos que puede... Claro, no todo es felicidad, pero todo es experiencia y construye a las personas que somos: con defectos, virtudes, equivocaciones e intentos fallidos. A veces éxitos, en el medio, flashes de gran felicidad.

Gracias por este relato, me saco el sombrero.
María

Salemo dijo...

María, me alegra que el blog te haya dejado pasar esta vez. Tuve una larga charla con él y lo reté por los inconvenientes que te había causado hasta ahora. Espero que se siga portando bien.
Un poco de broma para distender un poco, ya que confieso que la escritura de mis últimos relatos y la repercusión en los comentarios me están afectando en demasía. Es hermoso el intercambio que se ha suscitado con varios de ustedes y realmente es para mi una gran alegría haber podido lograr algo así.Creo que más que nunca he escrito "desde adentro", sin vergüenzas, sin miedo al que dirán, sabiendo que el riesgo al melodrama o la cursilería estaba latente.
Y es como decís,la complejidad de los vínculos, del enamoramiento y sus resultados: no todo es felicidad, pero siempre es positivo con errores o sin ellos.
Y, te aseguro, ayuda en mucho a poder volcar sentimientos sinceros en lo que uno escribe.Al autor le resulta más fácil poder meterse en la piel de los personajes; y por qué no a quererlos como si fueran personas de carne y hueso.Acá tendría que ir un agradecimiento extra a una especial musa, pero me voy a abstener porque el mundo no está preparado aún para algunas cosas, je.
Gracias por los elogios y por ser una lectora consecuente de La Cuentoteca.

María Taltavull dijo...

Miguel, para mí más que un placer, y ees una adicción leerte. Coicedo en la importancia de los intercabios: con ellos uno aprende, se ratifica, se reinventa, va fijando nuevas metas, percibe las mejores miradas, los elogios más certeros, las indiferencias... Y todo suma. De eso se trata el arte, en este caso la literatura, de crecer. Hasta Borges necesitaba de la mirada ajena para animarse a ser... ¡¡¡Felicitaciones!!!

Como dicen las maestras: seguí así.

María Taltavull dijo...

Aquí de nuevo. Disculpe los errores de tipeo; al teclado le faltan pilas...

Salemo dijo...

Gracias otra vez, María.
Y es así, los intercambios son muy importantes, ayudan a ver donde uno está parado y a tener elementos para la auto crítica, que en mi caso trato de utilizarla constantemente.
Estás disculpada, es solo cuestión de ponerle las pilas.
Saludos.