martes, 17 de mayo de 2011

Volar- Miguel Dorelo


Volar- Miguel Dorelo

De todas las metas inalcanzadas, sin dudas la de no haber volado aunque más no sea una vez era la que le preocupaba sobremanera a Juana.
Soñaba dormida y soñaba despierta con el día en que solo le bastaría con extender los brazos, cerrar los ojos, respirar profundo y lanzándose al vacío comenzar a deslizarse por caminos de aire especialmente construidos para ella. El viento suave en su rostro, el inconmensurable paisaje allá abajo, el verde dominante, los ocres acompañando, alguna pizca de amarillo armonizando.
Aún recordaba el momento exacto cuando con seis años recién cumplidos oficializó el que sería su más ferviente deseo cuando la maestra de primer grado le preguntó aquello de “¿Qué te gustaría ser cuando seas grande?” —Yo, cuando sea grande, quiero volar, seño —Contestó sin dudarlo. Algunas risas, un desesperanzador “las personas no vuelan, mi amor” y un par de lágrimas contenidas.
Después, los sucedáneos; el primer beso casi terminando la primaria, que fue hermoso pero no alcanzó. Y un poco más tarde, cuando decidió no reprimir deseos naturales y dejándose llevar concretó lo que ya era ineludible, eso que se asemejaba a muchas cosas, buenas y malas, pero que no bastaron para remontar vuelo.
Y el tiempo que pasa y trae cosas, las arrastra y las deja atrás. Varios noviazgos, un casamiento que duró muy poco o lo suficiente, nunca lo supo con certeza ni le importó demasiado saberlo. Después, seguir la búsqueda para paliar inseguridades, esas que suelen atacar cuando la víctima se encuentra desamparada, sin quién pueda protegerla con rutinas de mimos, besos y caricias.
El amor era su esperanzada alternativa de volar aunque más no fuese virtualmente. Ese amor que nunca terminaba de arribar, que se iba en amagues una y otra vez, en remedos de despegues, decolajes frustrados y frustrantes.
Días, meses y años corriendo cada vez más deprisa arrastrándola sin compasión, dejando huellas en su cara, flacidez en todo el cuerpo y dureza en la mirada.

Como siempre, o como nunca, el cansancio pudo más; compungida, resignada, ya sin fuerzas, miró hacia arriba buscando una respuesta que no halló, solo el sol y algunas nubes la observaban indiferentes. Bajó la mirada, se trepó a la baranda del balcón, desplegó sus brazos, sonrió, abrió bien los ojos , aspiró muy profundo, mucho más de lo que jamás lo había hecho, y un segundo antes de tomar la decisión, esperanzada recordó que alguna vez le habían dicho que si algo se desea más que  lo suficiente termina por cumplirse.

Elaborado para La Cuentoteca

20 comentarios:

A.R.N. dijo...

yo, lectora, que puedo elegir, que elijo, me quedo con la imagen de la mujer concretando su suenio.
un beso miguel

Salemo dijo...

Así me gustaría a mi también,Aída. Como el final es abierto, que cada cuál lo cierre como guste.
Otro beso para vos.

Javi dijo...

Seguro que voló, no me cabe duda.
Buen relato, Miguel. Si lo tuviera que publicar no sabría si hacerlo en BNTB o en Poemia, porque le has dado un marcado toque poético. Ay, la edad, que va haciendo que ocurran estas cosas!!!
Un abrazo (en algún lugar he leído que los abrazos son para hombres y los besos para mujeres, no sé qué pensarás...)
Javi.

Claudio Biondino dijo...

Tá muy güeno, tá. Y yo también elijo creer que voló :)

Salemo dijo...

Bueno, Javi, sé de tu sensibilidad y no se podía esperar otra cosa de vos, pero como yo suelo ser bastante malo me parece que Juana se estrelló en el pavimento, pero la verdad es que justo cuando ella se tiraba me fui a hacerme unos mates y no vi lo que pasó. Tampoco se puede estar pendiente de cualquier cosa.
También vi ese comentario, pero me parece que el autor no es muy confiable cuando hay mujeres de por medio, se enceguece el desgraciado. No lo tengamos en cuenta y repartamos besos y abrazos sin distinción de género.
Abarazo y beso.

Salemo dijo...

Justo le estaba respondiendo a Javi cuando entró tu comentario, Claudio.Reitero que tengo dudas sobre el final, pero quizás esté influenciado porque nunca hasta ahora me he cruzado con una voladora; algunas tenían unas habilidades muy satisfactorias, pero de volar, nada.
Pero, está bien, me están ablandando y capaz que voló esta mina.

El Titán dijo...

lo mismo, lo mismo le pasó a Ïcaro...
muy bueno...

María Taltavull dijo...

No tengo palabras, Dorelo. Me conmovió hasta las lágrimas. Tan real que da miedo...

Salemo dijo...

Gracias, Esteban.Esperemos que a Juana le haya ido mejor que a Ícaro.

Salemo dijo...

Es dura la historia a pesar del lenguaje empleado, María. Saliéndome de mi papel de comentarista jocoso, es una realidad que asusta, pero con el final abierto creo que pude aliviarla un poco.Lamentablemente hay demasiada Juana dando vueltas detrás de sueños (el que sea) que al no poder alcanzarlos pueden llegar a producir un gran vacío y llevar a malas decisiones.
Seamos optimistas y esperemos que haya cada vez menos Juanas o Juanes.

Claudio Biondino dijo...

Lo que pasa es que a mí me tira la literatura fantástica, ¿vio? Por eso me es más fácil creer en Juanas voladoras ;)

Salemo dijo...

A mi miti y miti; la iteratura fantástica de Tolkien si, la de Rowling, no. Me quedo con Frodo antes que con Harry. Y también es aplicable a las señoras: que vuelen solo cuando sea necesario, me inclino más por las que tengan los piecitos bien asentados en la tierra, porque cuando se pasan de delirio, la verdad es que no me las banco. Me he creado más de una enemiga diciendo que ni en pedo tendría algo que ver con una mina como la maga de Cortázar.Una zarpada la giluna esa.

Claudia Cortalezzi dijo...

Huy, pensé que ya no había esperanza para Juana. Pero me sorprendí.

Gracias, Dorelo, por este vuelo.

Te mando un beso.

Shade dijo...

En caso de ser un sueño realizable, le sumaría al final, coraje, esfuerzo, disciplina, entre otras. De nada sirve aferrarse a sueños imposibles, prefiero luchar por lo que considero sano y enriquecedor para mi vida.

Gracias, Miguel Ángel, es un excelente mini-relato.

Comparto contigo algo que me hace "volar", música y animaciones:

* Culpable - Vicentico.

* Guapa - Diego Torres.

* Los huesos de los besos - Fito & Fitipaldis.

* Stay in my memory - Animation By Bim.

Hasta pronto.

Salemo dijo...

Siempre hay esperanzas, Claudia.Bueno, a veces, no quiero exagerar. En este caso Juana se aferra a una última y espero que se le haga realidad.
Gracias a vos por pasar y comentar.
Otro beso.

Salemo dijo...

Hola, Shade. Me inclino en general también por los sueños realizables, pero con un poquito de delirio de vez en cuando. Muchas veces se me complica porque no sé definir los límites entre unos y los otros.
Gracias por los links Y hasta prontito.
Un beso.

chely dijo...

Volar es inverosímil.
Soñar es admisible
Me conmovió, por lo sorprendente.
Relato sublime.
Gracias Miguel

Salemo dijo...

De nada, Chely. Gracias por los elogios. Fue un relato surgido desde un momento especial y creo que se notó más que nada en el lenguaje empleado. Como bien dice Javi, estaba medio poético.

Ogui dijo...

Y voló...

Salemo dijo...

Por amplia mayoría de los deseos de los lectores parece que Juana voló, don Ogui.