lunes, 8 de junio de 2009

El curioso caso del botón Benjamín- Miguel Dorelo

A Brad Pitt le encantó el cuentito...




El curioso caso del botón Benjamín
Miguel Dorelo

Un botón con nombre, convengamos, es de por sí extraño.
Si le sumamos que Benjamín suele hacer gala de conductas por demás extravagantes es que estamos en presencia de algo, por lo menos, curioso.
Él ignora los motivos que lo llevan a ser así.
Benjamín se siente cansado, abúlico. Sus cuatro agujeros están agrandados por demás, posee un color deslucido y sus bordes desgastados contribuyen a generar la patética imagen de algo que ya no sirve.
Digámoslo con todas las letras: Benjamín es un botón que nació viejo, y lo sabe.
—Me cuesta mucho aferrarme a algo —se lamenta.
En los últimos días ha caído de dos blusas, tres camisas y un pantalón. La posibilidad de ser completamente descartado pende sobre su existencia.
Pero, Benjamín sabrá renovarse; siempre hay esperanza si uno ha sido elaborado en una factoría de la fabulosa Hollywood.



Publicado en Químicamente Impuro

13 comentarios:

Javi dijo...

Ese botón, además de pertenecer al fabuloso mundo de Hollywood, tiene una vena un tanto existencialista.
¿Dónde te leí antes este cuento?.
Es igual, la segunda lectura fue tan sorprendente como la primera.

Javi dijo...

Vaya, ésto me ocurre por no leer las letritas verdes... QI claro!.

Oriana P. S. dijo...

Siempre hay n roto para un descosido o, en este caso, un ojal para Benjamín.

Su vida es como la de cualquiera de nosotros, en un ojal muy grande nos perdemos, en uno pequeño, nos ahogamos.

Que se lo tome con calma, que, por lo mismo que es viejo, sabe más.

Muy bonito, Miguel Angel.

Salemo dijo...

Es un botón conflictuado, Javier.
Bueno, no es para menos, nacer ya viejo e ir rejuveneciendo lo lleva a ir en contra de lo habitual. De todas maneras, creo que él sabrá defenderse.
Y sí, lo habías leído en Quimicamente Impuro.
Saludos.

Salemo dijo...

Gracias, Oriana. En realidad es una sinopsis de la película de Brad Pitt. Por consideración hacia el que no la vió, no me explayé sobre el final de la misma.

Oriana P. S. dijo...

No la he visto.
Vivo en un lugar donde los cines son cosas de Hollywood...

Salemo dijo...

Para ser sincero, tampoco la ví. Sí la tengo en un cd, pero junto a unas 40 o 50 sin ver. Esperará su turno. El título "El curioso caso de Benjamín Button" me sirvió en bandeja la inspiración para el cuento.
Hablando de lugar:
http://www.taringa.net/posts/imagenes/2707045/Fotocromo:-Noruega-entre-1890-y-1910.html

Espero que te gusten.Un nuevo servicio de La Cuentoteca.

Oriana P. S. dijo...

Tan fácil. Tan gratuito. Tan ilegal. :)

Salemo dijo...

Este debate ya lo tuve en otro blog.
Quedó bastante claro que las compañías cinematográficas y/o discográficas, han incrementado sus ganancias gracias a Internet, que los precios de ventas de "sus" productos son bestialmente inflados, que los artistas reciben migajas y que los consumidores somos el último orejón del tarro.Ejemplo: poseo un montón de lp de vinilo, comprados (no existía Internet), es cada vez más dificil poderlos reproducir, las multinacionales decidieron cambiar el formato (CD)y nadie me resarció.
Moraleja: el que roba a un ladrón...
Legal no es igual a justo, ilegal, a veces sí.
Pero sería mucho más larga la discusión, por cierto.

Salemo dijo...

Este debate ya lo tuve en otro blog.
Quedó bastante claro que las compañías cinematográficas y/o discográficas, han incrementado sus ganancias gracias a Internet, que los precios de ventas de "sus" productos son bestialmente inflados, que los artistas reciben migajas y que los consumidores somos el último orejón del tarro.Ejemplo: poseo un montón de lp de vinilo, comprados (no existía Internet), es cada vez más dificil poderlos reproducir, las multinacionales decidieron cambiar el formato (CD)y nadie me resarció.
Moraleja: el que roba a un ladrón...
Legal no es igual a justo, ilegal, a veces sí.
Pero sería mucho más larga la discusión, por cierto.

Salemo dijo...

Y hasta a veces hago clic dos veces en PUBLICAR.De nabo, nomás.

María del Pilar dijo...

Muy buen cuento, Salemo. Pero la culpa no podía ser siempre de tu pobre y acomplejado Benjamín: a veces, es culpa del hilo ( de mala calidad), del que lo cosió (un/a salame),o de la mano apresurada que desabrochó la blusa...
Saludos cordiales.

Salemo dijo...

Tenés razón, María; la culpa absoluta diría que no existe. Aunque hay un responsable principal, siempre están los que colaboran para acentuar el error.
Saludos.