
En cualquier lugar que me encuentre...
Yo - Miguel Dorelo
A veces me resulta demasiado difícil ser yo.
Suelo portarme muy mal y hacer cosas que no debería.
Y me arrepiento poco.
Y no pido disculpas.
En esas ocasiones es cuando me ciega mi maldito orgullo, pronuncio las palabras mágicas y me re-convierto.
Siempre en algo distinto, eso si. Odio la rutina.
Y entonces suelo ser por un tiempo un hombre muy distinto al que soy. Se sufre menos.
Hombre de negocios, ganador de la lotería, jugador de la selección de fútbol, metrosexual, piloto de jet; alto, flaco y de ojos claros o con cuadriceps bien marcados.
A veces me da por dejar de lado las cosas materiales y soy un poeta o un excelso trompetista de jazz. Una vez fui activista de GreenPeace.
A veces más, a veces menos, casi siempre disfruto de mis distintas personalidades; gracias a ellas, con unas más, con otras menos, se consiguen muchas cosas. También algunas mujeres.
Como digo, se sufre menos, se disfruta otro poco, pero…
Ella siempre me reconoce.
—Te quiero tal cual sos —me dice.
Y me perdona todo.
No sé como hace, pero siempre sabe que soy yo.
Y entonces vuelvo a ser el que soy.
Exclusivo para La Cuentoteca
10 comentarios:
Magnífico, Miguel. Tienes a flor de piel el romanticismo, pero este me gusta especialmente por la discusión permanente de amar por lo que se es.
Un abrazo.
Gracias, Esteban.
Esto de insistir con el tema me está haciendo sospechar que si, que soy un romántico.
En esta ficción en especial me siento muy identificado, ya que llegar a ser amado por lo que uno es (y viceversa), no sé si es el ideal de felicidad, pero se asemeja bastante.
lo importante es saber quién sos y qué querés, el resto llega solo... salù dorelo!
Me ha encantado, Dorelo.
Y siéntete afortunado de que te quieran tal cual eres. Que igual, ya es una fortuna quererte.
Besote!
Morocha: el problema es que me confundo con tantas personalidades y ya me olvidé cual es la verdadera. Y encima, no sé lo que quiero.
Ma sí, yo sigo esperando...Y que sea lo que sea como dice el del otro lado del río pero no en esa canción sino en otra.
Gracias por tu encantamiento y tu encanto ( ya que estamos), Oriana.
Y eso, como dice el Saurio. Es que es casi imposible no quererme con lo bueno que soy. El problema es que no se me nota mucho, me parece.Pero soy bueno en serio.
Acá has capturado algo, quizás mucho, de la esencia humana, ¡ni más ni menos! Y de eso se trata el arte: de abrir puertas, para que todos veamos (o espiemos) un poco más allá...
No mucha gente nos capta, pero cuando nos topamos con alguien así... algo diferente pasa, y no soy yo quién va a rotularlo.
Vaya, vaya: te superás cada vez...
María
Gracias, María. Demasiado elogio, creo, pero es muy bien recibido por el famoso ego del escritor del que no puedo distanciarme.
Seguro que en algún momento retrocederé, siempre pasa; pero a veces también pasa que uno vuelve a avanzar. Espero que esto suceda.
Pues si yo fuera ella, creo que lo aceptaría por esa parte del jazz.
Quizá ella también son muchas ellas, por eso comprende.
Besote amigo.
G
Él tendría que saber en que personalidad estacionarse. Y puede ser eso de que ella también sea múltiple.
Y bueno, capáz que están hecho el uno para el otro y están en un período de desencuentros pasajeros. ¿Quién sabe?
Beso, amiga.
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