
Pequeña diferencia-Miguel Dorelo
—Lo nuestro no va a funcionar —dijo con un dejo de tristeza en la mirada.
—Tendríamos que intentarlo —respondió ella.
—No tenemos futuro. Somos demasiado distintos.
—Solo te pido una noche más. Luego veremos.
—Está bien, lo haré en nombre de todos los bellos momentos que hemos pasado.
La noche resultó maravillosa.
Comenzó dulcemente, desbordó de pasión, alcanzó picos de locura.
Hicieron el amor una y otra vez, hasta quedar exhaustos.
—Te amo —dijo ella —abrázame.
Luego, esperar que los primeros rayos del sol entraran por el ventanal de la habitación, unidos, convertidos en uno solo.
Ella se despertó primero, dejó un suave beso en su mejilla y sin hacer ruido se dirigió a la cocina; lo sorprendería con un desayuno de esos que tanto le gustaban a él.
—Quizás…—susurró.
El aroma entró por la nariz de Augusto.
Cuando despertó, la dinosaurio aún estaba allí.
Exclusivo para La Cuentoteca
8 comentarios:
Perfecto final a lo Monterroso, perfecto. Un cuento muy elocuente (muy).
¿Ves? Vos sí que sabés, Miguel: se puede construir desde las diferencias, pero siempre que sea amor...
Gracias, María. Claro que sí, siempre que sea amor casi todo se puede.
Y si: otro pequeño ejercicio basado en el mini más famoso.
la literatura todo lo puede... El amor tambièn... Gracias Dorelo.
Gracias a vos, Antonio. Por pasar, leer y comentar.
La literatura y el amor juntos son invencibles. O por lo menos deberían serlo.
Jajaja..grosero, tenías que ser!
Lindo cuento.
Abrazos.
Gracias, Clarice.
Abrazos para vos.
Ya que vine aquí a leer tu Dolly, también leí éste.
Buen cuento, de nuevo. Estás en racha!
Gracias, Javi. ¡Y juro que no estoy clonando!
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