domingo, 13 de junio de 2010

Diálogo-Miguel Dorelo

Las discusiones solo generan miedo y confusión...

Diálogo-Miguel Dorelo

—La culpa es tuya —me dijo.
— ¿La culpa es mía? Ya empezaste a decir cosas sin sentido —argumenté.
—Al menos deberías reconocer que no te portaste demasiado bien —insistió —, en cambio yo…
— ¿Vos qué? —respondí casi al borde de la irritación.
—Yo me entregué a esta relación como nunca antes —argumentó.
—Supongamos que así lo considero; a lo mejor ahí estuvo el problema.
— ¿Problema? No. Amor. Nada más ni nada menos —retrucó —…Pero a lo mejor esa es una palabra que no existe en tu vocabulario.
— ¿Amor? A veces no es suficiente; vos más que nadie tendrías que saberlo.
—El Amor lo es todo…O por lo menos debería ser así.
—Tonterías sentimentales. Existen otras cosas que en toda relación deberían ser tenidas en cuenta. Por suerte estoy yo para darse cuenta de eso.
— ¿Tonterías sentimentales? A veces me dan ganas de cortar para siempre el vínculo que aún nos une. Estás creído que lo sabés todo, pero en esto sos un completo ignorante.
—Si, claro. Y vos sos una inminencia. Todo color de rosa ves vos. Acepto que el amor es importante, pero también está la practicidad. No se puede vivir del amor: que vos quieras ignorar eso es un problema muy tuyo del que no puedo hacerme cargo.
— ¿Practicidad del Amor? Esta charla ya no tiene razón de ser.
—Típico en vos. Cortar el diálogo ante la menor excusa. Negarte a razonar, bah.
—Nunca nos pondremos de acuerdo, para que insistir. Somos demasiado distintos.
—Sin embargo no siempre fue así…Alguna vez fuimos el uno para el otro.
—No ahora. Al principio puede ser que haya sido como vos decís, pero no ahora.
—Y la culpa es mía…
—No me vengas con ironías de cuarta. Sabés perfectamente que es así.
—Volvemos a lo mismo. Ya estamos grandes para novelitas sentimentales.
— ¡Andá a la puta que te parió!
— ¡Morite!

—Y ahí terminó el diálogo, doctor, como tantas otras veces, en una agresión sin sentido. Me acuerdo clarito, palabra por palabra.
Ya no sé que hacer.
—Si no me hace caso, la terapia no tiene sentido. Ya se lo expliqué más de una vez.
Solo tiene dos salidas: o corta este intercambio que no lleva a ninguna parte y trata de conciliar de alguna forma a las dos partes en pugna o se olvida de ella por completo.
— ¡Pero yo la amo!
—Entonces deberá decidirse. Si sigue con esta dualidad, me veré obligado a medicarlo.
Ya le di mi diagnóstico. Lo suyo es un caso raro de trastorno de identidad disociativo en el que sentimiento y raciocinio entablan una lucha sin cuartel en su cerebro con el afán de prevalecer uno sobre el otro. Usted somatiza esto y cree realmente en ese supuesto diálogo entre corazón y cerebro. En realidad lo que usted en el fondo tiene es miedo a comprometerse y se aferra a este delirio. La solución está en usted: escuche a ambos, pero luego decida de una buena vez a quién hacerle caso.
A veces suelen estar de acuerdo, no es algo fuera de lo común, pero parece que no es su caso.
—Trataré, doctor. Gracias. ¿Doscientos pesos como siempre?
—Estoy para eso, no me agradezca. Doscientos cincuenta; ya no se puede vivir en este país.

Realizado para La Cuentoteca

14 comentarios:

BRW DJ dijo...

Qué poca madre... "Doscientos cincuenta pesos", por favor.

Salemo dijo...

Así son estos psicoanalistas: primero el dinero y luego el paciente.
Gracias por pasar, BRW DJ.

Antonio dijo...

Excelente cuento. Me encantò el psiquiatra. Es exactamente lo opuesto a lo que yo pienso debe ser un mèdico pero està retratado de manera magistral. Saludos.

MARIA PIA DANIELSEN dijo...

Muy real el diálogo. Y bueno el planteo de la dualidad. Me gustó. Felicitaciones. Saludos

... La Morocha dijo...

quedó rebonita la cuentoteca! me encantó. la historia también. saludetes!

Salemo dijo...

Gracias, Antonio.No todos son así, aclaremos. Pero hay todavía demasiados de estos.
Saludos.

Salemo dijo...

Bienvenida a La Cuentoteca, María Pía.
Gracias por los halagos y pasá cuando quieras.
Saludos.

Salemo dijo...

Morocha: quedó linda la casa nueva. La historia hizo lo que pudo, pero le puso ganas.
Saludos.

Javi dijo...

Psyche y Eros, frente a frente.
Me gustó!

Oriana P. S. dijo...

Qué bueno, Miguel Angel!

Pero me temo que ésta es una eterna batalla. Y nunca sabremos cómo terminará.

Abrazote!

Salemo dijo...

Un duelo de aquellos, Javi. Veremos quién prevalece. Yo tengo mi corazoncito puesto en uno de los contrincantes; decir cual sería una obviedad.
Como siempre, me alegra que te haya gustado.

Salemo dijo...

Gracias, Oriana. Yo tengo un pálpito, pero es así como decís: el resultado es incierto.Es una vieja batalla entre dos contrincantes de peso.
¿Será posible y/o conveniente un empate?
Como en muchas otras cosas, el tiempo dirá.

María dijo...

Primero, lo primero: ¡excelente! Muy bien logrado el diálogo, muy bien diez (10), felicitado.

Pero yendo al fondo de la cuestión, a lo que moviliza (y de eso se trata): ¿por qué la pelea? A esta altura sabemos que se puede construir desde las diferencias: ahí está la gracia. Eso de tal para cual, un aburrimiento.

Por otro lado, habiendo corazón, cerebro, cuerpo... ¿por qué seccionarnos? Elijamos con todo, con todo. No pelea uno contra otro, y si hay discrepancias, es que no va (desempatar es el camino equivocado). Se elige por unanimidad o se descarta...

Un beso,

María

P.D: (Muy linda ha quedado la nueva decoración.)

Salemo dijo...

Como primero lo primero: gracias, María.
Yendo al fondo: yo no sé porque este señor duda tanto y cree escuchar ese diálogo entre sentimientos/corazón y practicidad/cerebro. Bueno, en realidad creo me parece que es porque es un poco miedoso y como le dice el psiquiatra no se anima comprometerse con lo que siente. Va a terminar medicado y va a ser peor.Y ella se va a ir con otro.
Que se joda, ya es grande, parece.
Aunque...También podría ser que no esté seguro de la otra parte.¿Ves? Al final es como dije al principio: no sé por qué hace lo que hace.
El escritor debería saber más sobre sus personajes, pero a veces estos son muy reticentes. Voy a terminar haciendo terapia.
Un beso.
Y coincido, la casa nueva está muy muy linda.