miércoles, 16 de junio de 2010

Sobre la duración de la noche- Miguel Dorelo

Sacando las conclusiones finales...

Sobre la duración de la noche- Miguel Dorelo

Arribaron desde todo el planeta.
Fueron setenta especialistas de todas las disciplinas científicas reunidos durante seis días en la ciudad de Helsinki.
Se deliberó, se discutió, también se comió y se bebió en abundancia, y luego de no pocas divergencias, se llegó a un acuerdo unánime.
Y por fin al séptimo día, lejos de descansar, dieron a conocer al mundo sus conclusiones.
Sir Anthony, elegido unánimemente como vocero por el resto de sus congéneres se dirigió a toda la humanidad a través de las cadenas internacionales de televisión.
—Luego de mucho deliberar hemos arribado a lo que, estamos seguros, será desde este día histórico una verdad insoslayable: la noche terrestre tal cuál la conocemos dura aproximadamente doce horas, más o menos lo que dura el día. —concluyó con aire solemne.

En ese mismo instante, sentado solo ante el televisor mirando y oyendo la noticia, Juan pensó en cuán estúpidos pueden ser las personas a pesar de todos sus estudios.
—No tienen ni idea de lo largas que pueden ser las noches desde que te marchaste, amor—susurró apagando el receptor.

Elaborado para La Cuentoteca

7 comentarios:

María dijo...

¿Quién puede decir lo que dura una noche? Si en la oscuridad del insomnio desaparece el tiempo.

¡Muy bueno, Miguel!

Salemo dijo...

Es lo que me vengo preguntando desde hace un tiempo, María.
A veces mis noches son tan largas que parece que el amanecer es una cosa del pasado que ya no va a volver. Por suerte y hasta ahora, ha vuelto.
Ya me puse mal. Tengo que dejar de la do la melancolía o voy a terminar mal.
Y todo por culpa de ella.
Que lo parió.

Aviso importante: el comentario que usted acaba de leer pertenece a Juan, el personaje. El autor no se hará cargo de las consecuencias que puedan acarrear.

María dijo...

Juan, la culpa de la melancolía es tuya. Ella ya no es culpable de nada. Su ausencia, tal vez lo sea.

Ogui dijo...

Y eso. Bien contestado, María...
Juan, arropate, tomá leche tibia con cognac y a esperar que amanece, que no es poco (¿Quién fue quien dijo esto?)

Salemo dijo...

María: me dice Juan que ella no tendría por qué haberse ido, ya que el es más bueno que Lassie ( le dije que te lo dijera personalmente pero es tímido y no se animó). Yo le digo que a lo mejor fue por eso, pero el tipo no quiere dar el brazo a torcer. El está seguro que se debe ser bueno con las mujeres.
Pobre, con ese criterio va a sufrir toda la vida.

Salemo dijo...

Don Ranea/Ogui ( no se escude detrás de su nick), usted a veces me da como la sensación de que no tiene corazón (je). Juan sufre por amor, tendríamos que solidarizarnos con él.
Personalmente, me ofrecí para hablar con ella (la ella de él, no la mía , que no tengo), pero se negó a darme sus datos ( los de ella de él, no los suyos).
No sé si soy claro.

Salemo dijo...

Y me olvidé de una cosita ¿El cognac me lo puedo tomar yo?( yo el autor, no él,el personaje)