sábado, 13 de noviembre de 2010

El puente y el río- Miguel Dorelo


El puente y el río- Miguel Dorelo

El problema quizás no sea el río. O  a lo mejor sí.
El caudal, allá abajo, asusta; el estruendo de las aguas, aún más.
Pero está el puente, sólido, de acero y concreto, él evitará todo contacto entre tu cuerpo y la corriente arrasadora; que sepas nadar o no, carece totalmente de importancia. Llegarás al otro lado seco y calentito.
Demasiado fácil, piensas. ¿En donde está la trampa? Un puente decrépito, de esos de madera semi podrida, o peor aún, uno colgante, de sogas, como los de los film de aventuras te afirmarían la desconfianza. Pero este se ve tan seguro…
No hay trampa.
O si.
El truco es el puente, pero no lo sabés; mejor dicho: la utilización del puente. Si cruzás por él solo verás al río, no lo conocerás, no lo sentirás sobre tu piel. Podrías buscar un paso, sumergirte en el agua que parece cálida, bracear hasta la otra orilla...
Claro que esta alternativa conlleva riesgos, podrían ser aguas traicioneras, podrías ser arrastrado por kilómetros con un destino incierto. Podrías, podrías, podrías…Tantos podrías…Demasiados. Mejor cruzar por el puente. Para eso fueron construidos, para facilitar las cosas, para generar seguridades, para alejar temores.
Dudas. Nada fuera de lo normal. Todos dudamos. Pero tenés que pasar al otro lado, vos sabés bien por qué.
Se hace tarde, no podés quedarte eternamente frente al puente y el río sin saber que hacer. Dejáme que te ayude, a veces de afuera todo se ve más claro.
Supongamos que el puente y el río no son en realidad un río y un puente, que es una mal traída metáfora por un o una escriba sin demasiadas luces para contar situaciones que lo superan y que necesita volcar en palabras algo que ya no puede guardar para si mismo. Podría ser, no es un mal ejemplo. Al menos, no tan malo. Un poco cursi, pero es como esas películas de amor con finales felices que de vez en cuando hace bien mirar. Podrían haber servido, por ejemplo, un cruce de rutas o un borgeano sendero bifurcado; pero son un río y un puente, vaya a saber los motivos de la elección; quizás porque este hombre o esta mujer gustan de ellos… O les temen.
Ya me fui de tema, disculpáme. Retomo: en realidad el tipo o la tipa están hablando de riesgos y seguridades, de toma de decisiones, de pasar por la vida sin demasiadas complicaciones o arriesgar todo en una sola jugada. Ponéle que el puente es el hogar debidamente constituido, o el trabajo rutinario pero seguro, con obra social y vacaciones pagas y un sueldo extra a fin de año. O la esposa/marido que son solo una costumbre más dentro de cientos de costumbres que van tejiendo la trama de lo cotidiano; la tv de cuarenta pulgadas en el living, el automóvil en el garaje, la esposa en la cocina, a veces en la cama, los hijos por ahí. Y el río. El río es todo aquello que tu madre no te aconsejaría, nene. Mandar a la mierda al jefe, los horarios de entrada y salida y dedicarte a hacer aquello que tanto te gusta pero que a lo mejor no da el dinero suficiente para mantener el nivel social y económico actual. Y sobre todo el río es ella. O él. La que te quita el sueño, o el que deseás y amás con locura pero que significan un riesgo que no cualquiera tiene los cojones o los ovarios para asumir.

Y ahora a él o a ella, o a ambos, bien podría estar sucediéndoles lo mismo que a vos, están justo ahí, frente al puente y al río. Un momento único e irrepetible. Todos alguna vez lo estuvimos, lo estamos o lo estaremos.

 Ya es hora. Está oscureciendo en el sentido más amplio de la palabra; ya no queda más tiempo y sos vos el que está aquí y ahora frente al puente y al río.
La decisión es tuya.

Elaborado para La Cuentoteca

8 comentarios:

Jesús Garrido dijo...

el inicio del mal de la promesa electoral, todavía vende

Analía Ester dijo...

En algunas àreas de mi vida elijo el puente para cruzar y para mí así está bien, pero en otras jamás cruzaría por el puente; me interno en el río pase lo que pase tratando ahora, en estos momentos, de caminar despacio... Excelente el relato! Un beso.

Salemo dijo...

Jesús, algo me perdí; no entiendo tu comentario.

Salemo dijo...

Es cuestión de elegir, Analía, y cada uno hace la elección que prefiere.
Gracias por pasar y comentar.
Un beso.

Javi dijo...

Me gustan, me fascinan los puentes, y creo que he visto documentales sobre la construcción de la mayoría de los que hoy día son importantes.
Sin embargo, tomaría el río, sin duda.
Me gustó el planteamiento, y la forma de relato abierto.
Saludos.
Javi.

Clarice Baricco dijo...

¿Sabes? Ayer me la pasé pensando en puentes. Sí. Es en serio. Y hoy que vengo a leerte me quedo en shock.
Me ha gustado.

Abrazos.

Salemo dijo...

Habrá que averiguar que está sucediendo, Javi; los trenes, los ríos, los puentes. Para mí que somos gemelos de esos que dicen que sienten las mismas cosas y tienen los mismos gustos. Se nos va a complicar cuando nos guste la misma señora o señorita. O no. La compartimos y listo.
Yo también elijo el río ( o elegiría: en cierta forma estoy tanteando el agua para ver a que temperatura está, pero esa es otra historia que no viene al caso comentar en este lugar al que entra tanta gente, tres el mes pasado).
Gracias por pasar y comentar.
Un abrazo.

Salemo dijo...

Es conocido el poder altamente profético de mis relatos, Clarice.
Me alegra que te haya gustado.
Un beso.