viernes, 7 de agosto de 2009

Especial Incrédulo- Miguel Dorelo

Como prueba de mi descreimiento sobre estas cuestiones, subo una foto de mi gatito negro; eso sí, agarrando fuertemente mi pata de conejo.

Horóscopo- Miguel Dorelo

Se levantó más apesadumbrado que de costumbre; su mujer lo había abandonado, le quedaban solamente veinticuatro horas para saldar la hipoteca o dejar la casa, encima lo habían despedido de su trabajo y a su edad le resultaría difícil conseguir otro; hoy cumplía cincuenta años.
A pesar de todo, tenía un incentivo: su creencia total en lo que los astros le marcaban; nunca habían fallado en anticiparle el destino. Y a lo mejor…
Salió y a los pocos minutos estaba de vuelta con el periódico, esperanzado.
Allí estaba: en la última página, como siempre. Leyó:
para los nacidos un en un día como hoy, seis de Agosto: tenga fe en el futuro; la solución a todos sus problemas, vendrá desde el cielo en forma de luz intensa.
Hirohito, sonrió: todo mejoraría. Su reloj estaba por marcar las 8:15 horas de ese hermoso día del año 1945 en Hiroshima.

Publicado en Químicamente Impuro

La mala suerte no existe- Miguel Dorelo

Detrás de toda superstición, suele esconderse el miedo y su fiel compañera: la ignorancia.Hoy es viernes 13.Hoy me caso y luego me embarcaré con mi esposa en un crucero de lujo.En el último mes, he pasado por debajo de escaleras, se me han cruzado gatos negros y he derramado sal. Rompí un espejo de la sala y en ese mismo lugar, abrí un paraguas color amarillo. Nada me sucedió, por supuesto; me considero una persona inteligente y alejada de esas supercherías.
Acabo de pasar por la White Star Line y me han entregado los billetes de embarque. Me informaron que saldremos desde Southampton esta misma tarde.
Nuestro viaje de bodas a bordo del Titanic será inolvidable, estoy seguro.

Publicado en Químicamente Impuro


Colorterapia- Miguel Dorelo

Siempre me vanaglorié de ser un ser pensante y racional. Pero, el peor crítico de una persona, suele ser uno mismo. Cuanto tiempo desperdiciado por haber vivido auto engañado por falsas y prejuiciosas premisas.
La primera vez que me hablaron de terapias alternativas, me reí por dentro y tuve que hacer un gran esfuerzo para no hacerlo en la cara de quién me lo propuso.
—No creo en esas cosas —dije.
¡Que equivocado estaba!
Cuando, acosado y sin salida de este estado de depresión nerviosa aguda y al borde de adoptar una resolución fatal, me volvieron a proponer el tratamiento acepté.Y no me arrepiento; estoy curado.
Colorterapia es la palabra mágica.
El violeta intenso del billete de quinientos euros, el siempre esperanzador verde del de cien dólares y el de cincuenta libras esterlinas con su hermosa policromía, han sabido calmar mis nervios.
Soy otra persona.

Publicado en Químicamente Impuro



4 comentarios:

Laluz dijo...

Necesito empezar Colorterapia YA!

Salemo dijo...

Me pasa exactamente lo mismo. Creer o reventar.
Una gran terapia, sin dudas.

María del Pilar dijo...

Me encanta su gato, Dorelo, y buenos los cuentos, aunque me permito discrepar con el último. Sin duda, el dinero calma los nervios y ayuda bastante, pero no hace a la felicidad (en mi modesta opinión)
Saludos cordiales :)

Salemo dijo...

Estoy de acuerdo, María. Soy feliz sin dinero, así que tenerlo no me afectaría, solo potenciaría mi felicidad.